21 septiembre 2017


blog de libros palabras en cadena


“Todas las grandes historias tienen dos versiones: mientras me comentaba sobre los animales, el aparato psíquico, los componentes del átomo y el escalofrío de las tormentas, estaba rodeada de paredes espantosamente blancas, en un hospital blanco, abrigada por sábanas blancas.
La muerte, mi muerte, no viste de negro. Yo que la he visto de cerca, puedo describirla: es joven y pálida como un azucarero roto. “






“Para ser director de orquesta hace falta tener una línea imaginaria. Una línea negra y grande, que se vea bien sobre fondo blanco. Una línea de referencia, a la altura del pecho, de las glándulas mamarias, de los pulmones, de la frente, del corazón. Digo, da igual el sitio. En los meñiques, en el ombligo, en el lunar casi redondo. Repito que da igual el sitio. Hay quien tiene esa línea imaginaria a la altura del cuello y da igual; como si está en el fémur derecho. Hay quien va pisando deshaciéndola, hace funambulismo sobre su línea imaginaria medio destruida.
Y hay quien no alcanza nunca a llegar a ella, de tan lejana, infinita y horizontal.”

(Enlace a Reseña del Libro. Haz clic en este link) 




Unos fragmentos de la acustica de los iglús palabras en cadena


“Nunca les contesté nada. Continué estudiando. Me escudé con tapones para los oídos, gafas oscuras, gorras de visera, flequillos extralargos. Mis matrículas de honor eran tan tediosas como sus fiestas de fin de semana. Y entre una cosa y la otra, siempre preferí las matrículas. Me subían la autoestima más que cinco cubatas. Hasta que conocí a Edgar Ramírez y dejé de estudiar. Y empecé a amar, que se parece mucho al verbo estudiar, pues, de igual forma, se estudia a la otra persona. Se analiza. La pones en relación con tu imaginario y con la vida real y la abandonas y no te presentas cuando no quieres verla y la odias cuando ya no puedes más. Y acabas por querer buscar el aprobado de la otra persona. Simplemente:  mantenerla ahí y, de vez en cuando, realizar un esfuerzo mayor, un mérito por si acaso, que consiste en tirar de un hilo, compuesto por cenizas blancas, hasta donde alcance, de forma penosa, bastante patética, dando tumbos y emulando a  Bonnie &Clyde. “




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