07 agosto 2017

JersusCarnereroEntrevistaPalabrasEN cadena

*Una investiga sobre Jesús carnerero, le sigue en la red y tiene una imagen diferente a la que el propio Jesús nos muestra en sus libros. ¿Cuál es el Jesús real?

No sé si empezar a agobiarme con ese tema… Es broma, pero es una pregunta que yo también me hago. Te pongo un ejemplo. No puedo presumir de nada, pero creo que tengo bastante sentido del humor, siempre he recurrido a la ironía y al sarcasmo como escudo y espada para estar sobre el mundo, todo lo que veo en televisión o por internet está relacionado con la comedia, que además es un mundo que me fascina: el standup, los monólogos, el arte de saber hace reír en general. Sin embargo, me pongo una película o una serie y prefiero algo dramático, y con los libros lo mismo. A la hora de escribir, no es que decida tratar los temas sobre los que hablo sin humor, es que el humor no me sale. De vez en cuando alguna traza aparece, pero ni soy consciente de que lo hago ni reparo en ellas, lo averiguo por los lectores. A lo mejor es que me tomo tan en serio la escritura que no me permito ni reír. O que pienso que el humor mejor para la vida real. Y a mí me encanta reír, pero aparte de que es un arma defensiva de mi timidez, creo que es tan difícil hacer reír que de momento no me atrevo ni a intentarlo.
Tampoco creo tener dos caras distintas. Siempre he luchado, más que por hacerme notar, por resaltar otras facetas mías que he considerado más interesantes, como la sensibilidad o el punto de vista que he tenido al respecto de ciertos asuntos. Y el humor me ha podido servir de escudo, también creo que ha repelido excesivamente en algunas ocasiones. Supongo que el yo real es la combinación de lo que escribo, lo que muestro y lo que vivo aunque se quede dentro de mí, porque procuro ser honesto con todo lo que hago; soy de darme golpes en el pecho proclamando que hay que ser consecuente, así que no me perdonaría no ser yo mismo. Me esfuerzo mucho por serlo.

*Todos tus libros son autopublicados, ¿decisión propia o te la ha impuesto el mundo editorial?

Imagino que no seré el único, pero llevo casi tres años en esto y no he recibido ni una sola oferta editorial. Ni siquiera mala. Es que no me envían ni spam. Bueno, me han llegado las típicas cosas, las llamaré así, de paga y háztelo tú todo que nosotros recibiremos tu dinero con gusto y placer. Y ese tipo de cosas no me ha convencido. Por lo que sea.
Me decanté por autopublicar porque quería publicar, quería hacerlo cuanto antes, no quería esperar, no quería sufrir desengaños. Por varias razones. Con el tiempo, ya inmerso en el mundillo, al menos en el indie, he comprobado tanto que hay estafas como que hay editoriales que se portan. Incluso diría que cada vez lo veo más, y eso me da esperanzas a la vez que un poquito de envidia porque estoy viendo a unos cuantos autores de mi alrededor publicar con editoriales asegurándome que están genial. Mis prejuicios han menguado mucho, y parece que el futuro está en ser híbrido, así que habrá que ir tanteando el terreno.
Después, cuando ya tienes experiencia, vuelves a recurrir a la autopublicación por comodidad, para hacerlo tú mismo y controlar todo. Es decir, por no tener que delegar en nadie, que es un engorro. Yo escribo, corrijo hasta donde me dan las dioptrías y también me encargo del coñazo de la promoción, y mi chica corrige a fondo y se encarga de las portadas. Prefiero estar al pie del cañón, la verdad, y si no vendo o no me leen que sea porque no llego o porque se me da fatal, pero soy malísimo para quedarme quieto a esperar. Y para mandar peor aún. Con El grito de los murciélagos en papel he tenido que esperar un tiempo porque lo imprimía la imprenta de la Diputación de Badajoz, y a pesar de que es un faenón que me quito de encima y que he agradecido en el alma el cable, esa espera ha sido insoportable a veces, solo porque es algo que no depende de ti.

*Acaba de arrancar e concurso literario de Amazon, como escritor, Jesús, ¿Crees que es un posible salto a la fama?
Me presenté al del año pasado por tener una fecha límite fija para publicar. Y publiqué a dos días de que acabase el plazo. No sé qué dice eso de mí… Tampoco sé si es un trampolín tan grande como aparenta ser o como lo queremos ver muchos autores desde fuera, o no es para tanto. Da la impresión de que en la edición anterior le fue mejor a Lorena Franco, que fue finalista, que a los ganadores. Incluso me atrevería a decir que de las dos últimas ediciones es a quien más me encuentro, detalle que supongo muy positivo para ella pero qué desconozco dónde deja a los demás finalistas y a los ganadores, y al concurso en general. No debe ser mal escaparate si todo va bien, eso por supuesto, y si la trayectoria del autor cambia a raíz de participar y obtener un buen resultado imagino que será para mejorar, pero es probable que también tenga sus límites y que quizás estos no se vean hasta que estás dentro.
Personalmente dudo que me vuelva a presentar. Un certamen donde se van a tener en cuenta las valoraciones de los lectores… Es llamar a la guerra facilitando el terreno para la batalla, las armas y la munición. Mientras sea así que no cuenten conmigo. Ya bastante jodido es estar ahí el resto del año como para dedicar dos meses a despedazarte con otros compañeros. Hice lo que pude el año pasado, supongo que ni leerían la novela, contacté con casi 100 blogs y páginas, les pasé la novela, un año después habré recibido noticias de un tercio de ellos. Es evidente que ni soy buen vendedor ni mis historias enganchan desde la sinopsis. Tomo nota y a mejorar.

*Plataformas de lecturas, blog, redes sociales, recomendadores, reseñadores. Hay mucho trabajo detrás de la promoción de un libro. ¿Es un esfuerzo que tiene sus frutos?

Precisamente, acabo de decir que me “deben” unas cuantas reseñas… Considero a los lectores tan compañeros como a los escritores; sin vosotros, blogueros, reseñadores, lectores, personas que te animan porque sí, los independientes no pintaríamos nada de nada. La primera reseña que me llegó me cogió tan despistado que ni sabía bien qué había pasado, quién me había leído y por qué parecía que le había gustado. Después ese blog ha sido uno de mis sitios de referencia, El Escritorio del Búho, de Thelma García. He conocido a muchos cada año, la inmensa mayoría sigue ahí, apoyando con sus blogs, sus páginas, sus reseñas, sus opiniones o sus comentarios por privado. Uno intenta siempre devolver el apoyo, porque no deja de ser algo altruista y de alguna forma hay que agradecer el gesto. Mientras te lleguen noticias de que te están leyendo, todo bien. La cosa es que tardan en llegar, llegan a cuentagotas. O no llegan nunca. Al imponerse como una tarea diaria y constante que da frutos cuando le parece, promocionar es muy ingrato. Paras un par de días, o una semana, y te das cuenta de que vendes lo mismo que dando la turra por las redes. Y te hacen una reseña, diez, veinte, te valoran treinta, y vendes lo mismo que con una o dos. Algo falla, está claro. Yo mismo, imagino.
Al final no te queda otra que asimilar que si no vendes es porque… no vendes. Una vez leí por ahí que ese era el secreto para triunfar, vender. Y que para vender tenías que vender. Claro, por algún lado hay que empezar. Pero no sé hasta qué punto Mister Amazon controla a quién muestra y a quién no. El otro día me comentaron que costaba dar conmigo. Probé y ni poniendo mi nombre completo o el título de las novelas en el buscador aparezco. En Amazon España, en el de México por ejemplo eso no me pasa. He tenido la suerte de que La bruma no ha dejado de leerse allí desde que se publicó. Tal vez sea debido a eso, no lo sé.
Ya sé que no soy un superventas, pero tampoco hace falta que me lo recochineen. En fin, probaré a publicar también en otras plataformas, lo tengo decidido. Sí, estoy un poco desilusionado. Nada que no se arregle probando cosas nuevas.


*La red ofrece algo para mí, como lectora, impagables. Ese contacto directo con el autor, las largas charlas, hablar de libros, de sus libros. ¿Lo ve así un escritor o es un trámite obligatoria más?
Es obligatorio pero es muy agradecido. Después de lo que te acabo de decir de lo ingrato que es dar la lata promocionando, el contacto con lectores y otros autores es de lo mejor que tiene estar ahí. Podría dejarlo hoy mismo y habría merecido la pena tan solo por las personas que he conocido. Entre lo que cuesta llegar, saber si te están leyendo, obtener comentarios, destacar un mínimo, abrirse camino, continuar escribiendo, etc., si el trato con vosotros fuese negativo, sería para pensárselo un par de veces. Y dedicarse a otra cosa. Merece la pena por las personas que conoces, lo tengo clarísimo. Y no hablo solo de los que conoces en redes; a mí me ha servido para conocer a mucha gente de mi propio pueblo, y obtener mucho apoyo, incluso institucional. En ese aspecto ni se me ocurre quejarme.
A veces sucede como en otros ámbitos de la vida, que para dar con alguien auténtico tienes que tropezar diez veces. Los que de veras importan son los que permanecen junto a ti pase lo que pase y permiten que tú estés con ellos, más allá de libros y del éxito de cada uno.

Me sorprende que me digan que es raro que un autor mantenga tanto contacto y sea tan cercano. Pero es que si un autor como yo, independiente, que se autopublica, desconocido, no mantiene ese contacto… Adiós. Para mí es esencial hablar con otros escritores y con los lectores, igual que me encanta hacer presentaciones, que es algo que no veo demasiado entre el mundo indie. Por suerte, nunca me han puesto pegas, tampoco para vender mis libros, pero es probable que no siempre se tenga esa suerte.

*En El grito de los murciélagos mezclas géneros. Narrativa, ¿autobiografía?, alguna pincelada de novela negra… ¿Renovarse o morir en el intento de escribir?

Siempre acabo escribiendo lo que más me apetece, pero sí que quería sacar algo distinto. Conforme ha transcurrido el tiempo, desde que la publiqué hasta hoy, también me he dado cuenta de que es una historia que supone muchas más cosas de las que creía en un principio. Es un fin de ciclo y una ventana nueva que se abre, un punto final y un punto y aparte. Un cambio también en lo que pueda tener que decir como autor, si es que aún tengo algo que decir, y un cambio personal. Al menos así me lo planteo y así me gustaría encarar la nueva etapa, sea como sea y salga como salga.
Por el momento he vuelto a escribir después de demasiado tiempo de sequía, pero no sé hasta cuándo ni dónde acabaré el año. De todos modos, aunque saque algo nuevo dentro de dos años, a partir de ahora las historias van a forjarse a fuego muy lento, por muchos motivos. Creo que en esta faceta sí que es fácil encontrar el Jesús real, mi vida afecta mucho a lo que escribo o a lo que intento escribir.
En su día elegí esta novela porque me apetecía cambiar de registro y hacerlo con algo que tuviese más que ver conmigo que las historias anteriores aunque también vayan hasta arriba de mis asuntos privados. Me encantaría poder sacar más historias como esta, daría dedos del pie con tal de que la inspiración me obsequiase con otro grito de los murciélagos. Y sé que me costaría más de un disgusto, porque cuando te expones con una historia tan personal, con muchos tintes biográficos, además de lo que duele forjarla, también superar la propia timidez de mostrar tus miserias y tu desnudez, cuesta aceptar las críticas que no son del todo positivas. Y que creo que hay una obsesión insana con identificarse con los protagonistas, eso también; parece que o sientes empatía, inmediata además, no puedes dejarlo para más allá de la página 15, o el personaje está mal definido y la novela no sirve.
No sé, yo procuro leer bastante, leer casi de todo, y no siempre hay personajes amables, humanos, empáticos, con rasgos y deseos similares a los nuestros. Y adoro las novelas en las que no pasa “nada”. Pero que ni se te ocurra escribir una historia así porque no te comes un colín. Me encontré una vez una reseña muy graciosa de la que no tenía constancia que decía que era muy lenta y que no pasaba nada, que no era como otras novelas de fantasía y aventuras. Hablo de El grito de los murciélagos. Fantasía y aventuras… Pues no, es evidente que no es como otras novelas de ese género.

*No muestra tu última obra las breves vivencias de un escritor autopublicado. He creído leer una vivencia personal en esas líneas. ¿Estoy equivocada?

La base de la historia estaba escrita desde 2014, pero un buen día se me ocurrió añadirle algunas de las vivencias que tenido desde que comencé a publicar para completarla. Ahí ganó todavía más puntos de realismo, porque la historia ya nace en forma de un relato que trataba acerca de dos amigos que un momento dado chocan estrepitosamente, una amistad que uno de las dos partes se esfuerza en mantener a flote cuando es imposible que lo haga porque está agujereada; un texto inspirado en un momento puntual de mi vida pero que ha perdido esa importancia a medida que ha pasado el tiempo, en especial durante los últimos meses, ha perdido aquello que me dolía tanto que me dificultaba hasta corregir. Casi todo se supera. Seguramente la novela ejerció de bálsamo reparador.

*Háblame de ese punto de desánimo que a veces invade al escritor. Cuéntame ese arranque, la dificultad. Confiesa aquí también las pequeñas alegrías que te da la literatura.

Las alegrías están estrechamente relacionadas con las personas a las que he conocido, que por suerte es algo que no se reduce al terreno digital como ya he dicho. Muchos de mis mejores compañeros no son escritores, sino que tienen blogs y webs literarias. A algunos los considero más amigos que compañeros. Ya desde antes de empezar, cuando no tenía ni idea de dónde me metía, tuve la suerte de que Fernando Trujillo, que es un crack de la autoedición, me aclarase decenas de dudas. Solo tengo palabras de agradecimiento para él, y también para Valentina Truneanu, Mariana Eguaras, y alguno más que se me olvida y que espero me disculpe.
Otra alegría importante es dar el salto de publicar en sí mismo, no podía ser de otra manera, y empezar a ser considerado escritor, aunque a mí me sigue dando muchísimo reparo decirlo en voz alta. Admito que tenía empeño en no aparecer ante los demás, sobre todo a nivel local, entre los que me conocen, como un tipo que un día le dio por escribir un libro y nunca más se supo de él. Ojalá fuese un capricho, ojalá no necesitase escribir. Pero ya van cuatro novelas y mi intención es no dejarlo. No puedo.
Y el desánimo también tiene que ver con la gente, por desgracia. Conmigo mismo para empezar y no ir más lejos. Porque siempre me pongo por delante cuando algo no cuaja, como esto que he comentado de pasarle la novela a blogs buscando que te lean, que entiendo que no supe hacerlo mejor y que es culpa mía por no acertar con los sitios o con las formas con las que los contacté, no lo sé. Aun así debo decir que no es sencillo acertar con según qué personas: si vas de buenas, puede ir mal; si vas de menos buenas, mal directamente; si vas de spammer, la muerte. De todo se aprende, pero creo que a menudo las cosas podían ser más fáciles solo con ceder un poquito, tanto autores como lectores, ya que ambas partes estamos aquí sacando poco o nada.
También ha caído algún que otro compañero por el camino. No siempre es posible entenderse. Mucho ánimo a todos.

*El grito de los murciélagos es tu cuarto libro publicado. ¿Qué se siente al ver que eres capaz de crear historias que otros leemos?

Se siente una responsabilidad enorme que te obliga a dar todo de ti para aprender a hacerlo mucho mejor la próxima vez, que es algo a lo que te empuja conseguir ser leído aunque sea discretamente: aprender, continuar escribiendo y volver a publicar.
Y también es un orgullo que emociona, claro. Hará cosa de un mes presentamos en mi pueblo, San Vicente de Alcántara, hacía dos años de la primera presentación, y el cambio ha sido bestial: casi cincuenta personas, de los que no conocía a la mayoría hace dos años, amigos, personas que te apoyan por el mero hecho de ser del mismo lugar, algunos a los que les encanta leer que ahora llevan con mucho orgullo leer a un paisano. Eso es impagable, lo llevo muy adentro y pagaría lo que fuese para no olvidarlo nunca. Conocer a personas que ya debías conocer y hacerlo por algo que has creado tú es de las sensaciones más intensas que puedes vivir. Piensas que de no existir tus libros nunca se habrían producido esos acercamientos, esos encuentros, el nacimiento de unas amistades que ahora valoro muchísimo, y es una sensación muy grande.



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*Comentaba antes que en tu última novela das pinceladas de negra. Es el género por excelencia, junto a la novela romántica. ¿Qué tiene la novela negra que a todos convence, tanto lectores como autores?

Tengo una teoría, quien lea la entrevista tiene todo el derecho del mundo a echarla por tierra: los lectores de romántica no se prodigan demasiado en otros géneros, y los que leen más o menos de todo no leen romance. Es lo que me encuentro por norma general. Y hablo por mí el primero, que conste, que me considero lector de todo hasta cierto punto. Pero sí, es un género que tiene una aceptación brutal, solo tienes que ver el ranking de Amazon. Y bueno, en mi experiencia en eventos literarios, siempre acabas encontrándote con alguna autora de romance, si es que no son mayoría.
Y con respecto a esto, de nuevo desde un punto de vista totalmente personal que no tiene por qué ser significativo en absoluto, tengo una anécdota. Hace un par de meses una amiga que tiene un blog literario, muy fan de la novela romántica pero que leyó La bruma y le encantó, organizó una lectura conjunta precisamente de La bruma, que es un thriller psicológico. Yo era bastante escéptico porque solo iban a ser mujeres, fans del romance en su mayoría, y pensaba que me iban a dar para el pelo. El caso es que fue un éxito: he conocido a personas estupendas que han seguido leyéndome con las que mantengo contacto continuo, la novela pasó una buena racha de páginas leídas y también de ventas, llegó a 40 comentarios. Genial. Pero después leías los comentarios en las reseñas, que eran todas o positivas o muy positivas, y aparte de que la inmensísima mayoría pertenecían a mujeres, me topaba con que muchas aseguraban que no iban a leer una novela así porque les daba miedo, creían que era de terror, o directamente porque el thriller no les iba. ¿Cómo es posible que no guste la intriga, si puede aparecer en cualquier tipo de historia? No sé, creo que nos perdemos tantas cosas a causa de los prejuicios… Y aun así es toda una suerte que seáis vosotras las más lectoras: el 90% de las noticias que me llegan de que me leen, son de mujeres, desde el principio. Nosotros, o de verdad leemos menos, o permanecemos en las sombras.
Y en cuanto a la novela negra, el thriller, el suspense, supongo que siempre tiene su hueco porque nos gusta jugar a detectives, adivinar quién es el asesino, adentrarnos en la oscuridad, en los rincones más recónditos del ser humano. La novela negra también sirve para ser crítico, por ejemplo, o para hablar de la forma de ver el mundo que tiene uno mismo, que es el enfoque que me gusta darle a mí. Creo que es un método maravilloso para poner blanco sobre negro las ideas que se tienen sobre hacia dónde gira el mundo, cómo nos gustaría que fuese, cómo nos aterraría que fuese, de hecho no se me ocurre un método mejor.

*En tu forma de narrar se nota que has leído y mucho. ¿De qué autores aprendes cada día?

Gracias por el halago. He leído mucho, principalmente porque siempre ha sido lo que más me ha gustado hacer, y después, cuando decidí que iba a probar a publicar, porque entendí que debía leer tanto como pudiera. De un tiempo a esta parte todos hemos conocido casos de escritores que afirman no leer. Claro, que con esta tendencia, u obligación, de publicar cada tres meses, o una vez al año, me da lo mismo, es lógico que no dé tiempo a nada más.
Aprendo de todo lo que leo, pero mis maestros son José Saramago, Paul Auster y Charles Bukowski. Al descubrirlos fue cuando me dije que quería escribir. De Saramago amo su estilo y también me influyeron mucho sus ideas a nivel personal. De Auster me quedo con sus historias; durante la escritura del Grito lo tenía en mente todo el tiempo, es el autor que me gustaría ser. Y de Bukowski adoro esa forma de vida, escribir o la muerte, porque ni sabía hacer nada más ni quería hacerlo; me siento muy identificado con él en ese sentido.

*Me despido con una pregunta que lanzaba hace poco a la red. ¿Qué libro te ha hecho llorar?

Soy duro para eso, no lloro fácilmente. Estoy leyendo Doctor Rat, que recuerdo que te lo vi hace un tiempo, y cuesta avanzar porque es durísimo. Ni viéndolo como una sátira. Tengo conciencia animalista, considero que estoy bastante implicado en ese tema, y a veces se me atraganta.

(Gracias Jesús, por leer lo que yo recomiendo en el blog) 

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