13 junio 2017

Jesus en la 45 Book Palabras en cadena







Jesús en la 45...
         
Nunca pensé reseñar esta obra. Deduje que no lo haría aun antes de abrir el libro. No, Rita. No debes reseñar a Alberto Piedrafita, y el motivo es evidente. Alberto es mi primo.
Alguna vez se me ha reprochado, no sin cierta razón, que al reseñar a determinados amigos mi punto de vista no es imparcial. Y es verdad, yo lo intento, de hecho obvio reseñar a algún conocido que no me acaba de convencer, pero claro, Alberto Piedrafita es ese primo al que admiro desde niña. Es dificil no ser parcial. 

Me encanta  hablar con Alberto de literatura. Me gusta escuchar sus proyectos, porque sabe de lo que habla. Aun así, cuando tuve en mis manos su libro firmado pensé que no. Que era imposible ser imparcial cuando lees a una persona a la que estás tan ligada.











Así que decidí disfrutar de Jesús en la 45 un fin de semana, tranquila, sin presión. Quedarme esa lectura para mí.
Y me encuentro con una obra extraña. Tan extraña que me encantó. 

Porque mi yo lector necesita últimamente de riesgo, y Alberto arriesga. Arriesga con una novela que es difícil de catalogar, y ese es el mérito.
Narrada en primera persona, que me gusta usar esta frase tan manida en las reseñas porque me gusta la narración en primera persona, Cooper nos guía a través de las calles de Nueva York durante poco más de 24 horas. Y en ese breve espacio de tiempo, y de páginas, nos encontramos ante una novela breve,  Piedrafita logra retratar a través de pintorescos personajes, la sociedad, o anti sociedad, actual.

Mendigos, borrachos, vividores, ladrones de medio pelo, que nos recuerdan a personajes bíblicos, qué grande, Alberto, ya sea por su nombre y comportamiento “Magdalena”,” Jesús”, o por las escenas narradas… La adoración a ese Jesús del laúd que vaga por la noche neoyorkina, con un séquito de fieles; atravesar una moderna Torre de Babel. Y es este novísimo testamento la excusa perfecta para mostrar esa parte de la sociedad que creemos desfavorecida, apartada, pero que se siente feliz.
Porque esos personajes supuestamente fracasados no transmiten al lector un ápice de tristeza.

Son felices. Van tirando, que decimos ahora, con una sonrisa en la boca y el cuerpo preparado para la mejor fiesta.

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Firma de ejemplares en la FLZaragoza
La prosa de Alberto es cuidada, en algún punto poética, describe sin aspavientos, cuenta sin ínfulas…
Creo que son ingredientes más que suficientes para publicar. ¿Lo son? Pues por si fuera insuficiente añado un nuevo punto positivo: la ilustración… Esta pequeña novela, editada con una calidad que más quisieran muchos, esconde entre sus páginas las ilustraciones de  Javier Campo. Javier nos presenta unas imágenes de trazo impreciso que, en ocasiones, llegan a sustituir a las palabras.



Yo quiero mucho a Alberto Piedrafita y tal vez no debería publicar esta reseña, pero ¡qué narices! Jesús en la 45 se lo merecía. 


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1 comentarios:

El Rincón de A&E dijo...

Entiendo que es dificil ser parcial cuando el libro es de un familiar o un amigo... Pero me alegro que al final hayas reseñado este libro porque me ha llamado la atención. Me lo apunto en la lista de pendientes!