27 febrero 2017

José Ramón Gómez Cabezas-Palabras en Cadena


*Ciudad  Real es un escenario habitual de tus novelas. Una se espera más cualquier ciudad grande, sobre todo si es americana… ¿Hay que empezar a  huir del tópico típico de los escenarios de novela negra?
El escenario siempre es importante, un personaje más, a veces, el auténtico personaje, pero el crimen y el delito no son patrimonio exclusivo de las grandes ciudades, muy al contrario, los crímenes más llamativos de este país no siempre han sucedido en grandes ciudades si no en entornos más rurales. Grandísimos autores como Mankell  eligieron  poblaciones pequeñas y como no, en España uno de los pioneros,  al que me siento muy cercano, el gran Francisco García Pavón.

*Tres novelas publicadas pero sigues ejerciendo de psicólogo. ¿Es tu sueño vivir de tus libros o jamás abandonarías tu profesión?
Lo de vivir de la escritura no es un sueño, es una utopía. En general, disfruto bastante de mi trabajo y cuando lo puedo compaginar es ideal. Son pocos los que viven de la escritura, conforme está ahora mismo el mundo editorial es francamente difícil, conformarse con no perder dinero ya es una opción. A mí me invitan de vez en cuando a festivales, aprovecho las presentaciones del libro y los encuentros literarios para viajar, conoces gente que merece la pena, todo esto y otras pequeñas satisfacciones que te dan los lectores también son verdaderas recompensas.

*Leo por la red que en la actualidad eres el de la Asociación Novelpol (Amigos de la Literatura Policial). Lo tuyo es amor puro al género negro. ¿Cómo nace esta afición?
Igual algún día hacen un estudio genético y se demuestra que esto nos viene por algún cromosoma negro. Siempre me ha atraído este género, primero como lector, la intriga, el generar hipótesis de resolución mientras lees, la afición de mi padre por el género, probablemente todo influyó. Como autor, el desafío de crear una historia para los lectores más observadores y analíticos de todos los géneros también era un objetivo muy motivador.

*Vamos a centrarnos en el Ataque Marshall, tu última novela, que es la que me ha llevado a realizarte esta entrevista… Está publicada con una pequeña editorial. Distribución, visibilidad, corrección del manuscrito… ¿Es un camino difícil el que queda por recorrer tras la publicación de tu novela?
Digamos que esta ha sido una gestación de seis años, dónde documentación, corrección y revisiones varias, así como editoriales y concursos literarios, han ocupado gran parte del tiempo. Ahora tras el parto y el bautizo, siempre queda el intentar llegar a todo el mundo desde la humildad de una pequeña editorial y un autor con un bagaje también modesto. Camino difícil, pero a mí me gusta correr y no me asustan las largas distancias. Una auténtica maratón que agota pero sabes que al llegar a meta estarás satisfecho.

*Tu novela comienza con un accidente aéreo, pero esa trama se va desenredando muy poco a poco. Tus personajes toman forma antes que la propia trama, cosa que a mí me encanta. ¿Qué es más importante, unos personajes con fuerza o una trama potente?
Entiendo que las dos cosas, yo al menos no le doy prioridad a ninguna. Me gusta trabajar el perfil de los personajes, igual es por deformación profesional o lectora, pero la riqueza que aporta esa profundidad, enriquece, sin duda, el texto. En El ataque Marshall, los personajes principales tienen detalles en su comportamiento que solo se entienden si hay coherencia entre lo que les pasa, lo que dicen y lo que arrastran. Si esto está hilado, al lector le facilitas el esfuerzo dándole sensatez y verosimilitud a la lectura.

*Ese avión deja en España a un oscuro (y protegido) personaje relacionado con el nazismo. La crítica a la actuación española en ese encubrimiento la dejas clara. ¿Olvidamos parte de nuestro pasado por interés?
. Sólo la conciencia de cada uno sabe las motivaciones que podemos esconder. En cuanto a los nazis, creo que fue el general Eisenhower cuando entró en Mauthausen que pidió a todos los fotógrafos que no dejaran un rincón sin fotografiar porque estaba seguro que en un futuro habría algún idiota que negaría el holocausto. Y ahí estamos, hablando de un tipo que en los ochenta negó el holocausto pocos años antes de morir enriquecido en la costa del sol. En medio de oscuros trapicheos se ven envueltos dos paisanos míos que lo único que pretendían eran alejarse del tedio de una pequeña ciudad de provincias y buscarse la vida en una de esas grandes ciudades tan prometedora como atractiva.

Ataque Marshal Libro- Palabras en Cadena Blog libros


*Tiene el libro corrupción en estado puro, desde las palizas porque sí en sótanos de comisaría hasta tráfico de obras de arte… ¿Debe la novela negra centrarse más en denunciar que en entretener sin más?
No, para eso está el periodismo de investigación. La novela, si además de enseñarse la porquería que se esconde debajo del felpudo te entretiene, en definitiva, habrá cumplido con su objetivo. Al menos la novela negra que desde el principio de los tiempos ha unido estos dos conceptos. Ese hard boiled en formato pulp que empezó a venderse en los quioscos durante los “felices” años veinte. Han pasado muchos años, sin duda, pero el espíritu social de esas novelas, al menos a mí, me gusta encontrarlo en las novelas que leo o que intento escribir.

*Tu libro me llega por recomendación de Benito Olmo, autor de “La maniobra de la tortuga”. Es importante el apoyo entre escritores, de eso estoy segura, pero: ¿Es habitual ese apoyo o hay más trabas que manos dispuestas a ayudar?
Igual suena a tópico, pero yo me he encontrado más gente que apoya y anima, que los que te meten palos en las ruedas. Además, Benito no sólo es un grandísimo autor si no un tipo estupendo. Él también sabe lo que es trabajar duro desde abajo, lo que le engrandece muchísimo más. El ego de los autores, existe y a veces se desboca, no se puede negar, pero en este mundo tan negro no predomina especialmente la puñalada por la espalda.

*Martin Sagaseta, un inspector extraño al que el lector acaba entendiendo. ¿Disfrutaremos de otras aventuras del mismo o no eres escritor de sagas?
Mis dos primera novelas “Réquiem por la bailarina de una caja de música” y “Orden de busca y captura para un ángel de la guarda” (otro día si quieres hablamos de mi fijación por títulos largos) son del mismo protagonista y la tercera de la saga está entregada al editor. Pero te cuento una cosa curiosa, cuando terminé de escribir la primera no tenía intención alguna de hacer una segunda hasta que en la presentación del libro, la primera pregunta del público fue ¿Y para cuándo la continuación de esta novela? Hasta ese momento no me lo había planteado y era cierto, tenía los personajes, tenía el contexto creado, podía resultar hasta fácil. No lo fue en absoluto, sobre mí tenía la espada de Damocles, si la historia no estaba a la altura, no estaba dispuesto a quemarla y desvirtuar todo el trabajo anterior. Finalmente salió y ya digo, entregada la tercera, pero si en algún momento siendo que estoy bajando el listón no dudaré en dejarlo.
En cuanto a Martín Sagaseta aún no me ha surgido la idea de darle continuación, al menos no tengo nada escrito ni pensado.

*Y de repente nos encontramos con titulares como este: "El ataque Marshall", finalista del Premio Ciudad de Santa Cruz junto a autores como Lorenzo Silva, Benito Olmo y Eva García Sáenz de Urturi. ¿Qué se siente al conocer la noticia?
Se sienten ganas de llorar y de reír a la vez, de agradecerle a todo el mundo su apoyo y un montón de cosas más, incluso satisfacción y responsabilidad. Esta novela tiene una intrahistoria de sangre, sudor y lágrimas que verla ahí, al lado de grandes novelas y escritores ya es un auténtico premio para cualquiera.

La maniobra de la tortuga. Palabras en cadena


*Me despido con una pregunta que me encanta hacer: ¿Qué libro recomendarías a todos lo que no leen? Afina, son muy buenos lectores ;)

Hay tantas que no tendría tiempo ni memoria para comentarlas todas, pero os puedo decir una de las mejores que he leído últimamente, auténtica, con ritmo en la trama y personajes que enamoran, “La maniobra de la tortuga” de Benito Olmo.






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