13 febrero 2017



reseña 1984 palabras en cadena



Todo el mundo habla de ese libro últimamente. Supuestamente a raíz de la victoria de Trump todo el mundo ha sentido unas terribles ganas de leer o volver a leer esta obra, hasta el punto que en los medios de comunicación nos informan de la subida de ventas. Seré sincera, yo también piqué. 1984, 1984, tantas veces lo vi que decidí leerlo de nuevo. Seguiré con mi sinceridad, no entiendo la relación de Trump con este libro. Encontraría tal vez otros libros que podíamos recomendarle a determinados líderes… Pero 1984 es un libro para la sociedad… Porque es la sociedad la que está actuando como la sociedad que imaginó Orwell.
Abres el libro y te encuentras con esta sentencia:








«La guerra es la paz.
La libertad es la esclavitud.
La ignorancia es la fuerza.»

Y ahí coges el lápiz y ya no lo sueltas, (en breve os hablaré de subrayar los libros).
Coges el lápiz, os decía y señalas frases que te indican que nada cambia, o quizá que han cambiado o para peor. (Dejadme aquí considerar que George Orwell no fue un visionario sino que nos contó de manera original la época que le tocó vivir)

Pero lo que sí hizo Orwell fue narrar de forma soberbia los diferentes poderes establecidos, y lo que si hacemos nosotros es consentir, consentir, alimentar la bestia, no gritar: ¡basta ya!
1984 es una distopía (tampoco estoy de acuerdo con que fue la primera de la literatura, como he ledo por ahí) que nos muestra una sociedad que no nos gusta. Una sociedad en la que no nos queremos convertir, pero en la que nos hemos convertido. Somos 1984.



«Quien controla el presente controla el pasado y quien controla el pasado controlará el futuro».
¿No es acaso esto lo que están haciendo los medios de comunicación actuales? ¿No estamos viviendo cada día en las redes sociales un control del pasado en un intento desesperado de controlar el futuro?
Es también un libro de historia, sí. Para mi es más un libro que nos cuenta lo que ya había pasado en el mundo más que un libro que se anticipe a los acontecimientos. Porque el autor no está contando de otra forma los diferentes abusos de poder que ha habido, y desgraciadamente habrá.
«La llamada abolición de la propiedad privada que había tenido lugar en los años centrales del siglo significó, en realidad, la concentración de la propiedad en muchas menos manos que antes; pero con esta diferencia, que los nuevos dueños eran un grupo en vez de una masa de individuos.»
Y volvemos a lo mismo… A ese poder que busca dominar a las masas. Que anulan a las personas como entes individuales. Lo único que importa es desestabilizar al grupo. ¿Os suena?
Esto pasa ahora, sí. Pero pasaba ya en 1948, fecha en la que se escribió esta novela.



No se puede hablar de 1984 sin hablar de El gran hermano, el ojo que todo lo ve. Yo, que no siento a día de hoy ninguna pasión por la televisión, no puedo evitar pensar de manera maliciosa que pese a que nos asombra leer lo que ocurre con El Gran Hermano, millones de personas en el mundo juegan a ser ÉL y se sientan cómodamente en sus sillones a juzgar a un grupo de “individuos separados de la gran masa” seleccionados para tal efecto, en un programa cutre disfrazado de experimento sociológico.

reseña 1984 palabras en cadena


Entonces me pregunto: ¿Queremos como sociedad más cultura cuando estamos atrapados en programas con una ausencia total de la misma?
Acabo de darme cuenta de que George Orwell si fue un visionario, porque anticipó que en 1984 la gente sería aún más dócil, y en 2017 y en 2045…
Y este Gran hermano, una especie de dios todopoderoso que todo lo controla pero cada nadie sabe a ciencia cierta si existe o no, es el encargado de controlar, decidir, manipular… Todo pasa por sus manos. Él tiene el poder que el mundo le ha otorgado. Y “el partido” se encarga de hacer cumplir su voluntad. ¿Os suena?
«¿Existe el Gran Hermano?»«Claro que existe. El Partido existe. El Gran Hermano es la encarnación del partido».«¿Existe en el mismo sentido en que yo existo?»«Tú no existes». 
Sin duda la sociedad debe leer esta obra, que para mí no es ni mucho menos obra maestra, pero sí que es necesaria. Porque la literatura tiene muchas misiones y una de ellas es intentar abrirnos los ojos.
Leamos 1984 y empecemos a gritar: ¡Hasta aquí hemos llegado!

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2 comentarios:

Javier Márquez dijo...

Estupenda reseña y maravillosa lectura conjunta.

Rita Piedrafita dijo...

Gracias Javier!