16 enero 2017



Mi primera intención fue reseñar tres libros en una única reseña. Un texto conjunto que hablase de tres ejemplares que me hablan de alcohol y literatura. El azar quiso que leyese París era una fiesta de Hemingway y París no se acaba nunca de Vilas-Mata pocos días antes de comenzar a leer Etílico de Carlos Mayoral.
¡Qué grande es la vida de un lector que te proporciona "azares " tan acertados!




Si París no se acaba nunca cobra el doble de sentido junto a París era una fiesta, Etílico es el complemento perfecto ambas lecturas. Así, casi por azar, y digo casi porque las dos obras primeras llegaron a mis manos previamente recomendadas como lectura conjunta y el azar únicamente se encargó de  unir  a esta “trilogía” Etílico, me permito el lujo de leer en breve espacio de tiempo estas tres obras. Tres novelas de autores diferentes que están hechas para leerse juntas.
Así que pensé, ¿Por qué no reseñarlas juntas? 

Tras recapacitar, a veces lo hago, pienso que sería injusto para Carlos, que se marca una “opera prima” de público en pie y aplauso prolongado tras las la bajada del telón, y decido dedicar este post a Etílico de Libros.com.
Me dijo Mayoral, el autor de esta novela,  que prefería una lectura lenta y pausada de su obra. Sin devorar, sin prisas. Y yo, hoy, mientras escribo estas líneas me pregunto sí sus páginas se pueden  leer de otra forma.

Soy consciente de que cuando algo me gusta tiendo a exagerar, pero creedme si os digo que esta vez no hay exageración alguna en mis palabras, pues no necesita Etílico adornos extra.
No lo necesita el libro ni esta reseña. De manera que cuando leáis que a veces sus palabras me han recordado a Borges, no penséis, por favor os pido,  que es a causa de mi tendencia al aspaviento literario. No lo es. Simplemente, los breves instantes de la vida que contiene Etílico recuerdan en algún momento a ciertos cuentos de Borges.


"(De pronto, el hombre que se sentaba al otro extremo del banco se agarró el pecho como si la muerte subiera apoderado de él.)"

Y estoy hablando de sensaciones una vez más, casi olvidando contenido del libro. A veces de manera deliberada lo hago, olvido el contenido, olvido la trama y los personajes para contar lo que siento mientras leo… Esta vez podría hacerlo, no digo que no, porque fue mucho lo que sentí mientras saboreaba el alcohol que desprenden las páginas que nos regala Carlos Mayoral.
Pero etílico se merece algo más que sensaciones: merece sumergirse un poco más en su historia, en sus historias. En el sufrimiento de sus protagonistas. En sus mentes. Y, ¿por qué no? En sus botellas de absenta.

Cinco personajes a los que todos conocemos protagonizan este volumen. Los cinco alcohólicos, y todos ellos viven sus éxitos y sus fracasos y su final en esta obra de literaria que embriaga al lector. Poe, Plath, Fitzgerald, Hemingway, y Bukowski. ¿Puede no interesar a algún lector lo que pasó por la mente de estos gigantes literarios?



Mayoral detalla pasajes de sus azarosas vidas. Retazos de una vida rota que el autor une sin pegarlos. Lo que está tan roto no se puede arreglar, supongo, y Carlos nos lo cuenta como si fuese un espectador accidental de esos fragmentos. Desde la repisa de una ventana al interior de sus casas… Me sorprende la  inteligencia creadora de Carlos que, dentro de éste calidoscopio de momentos y espacios, consigue mirar a cada literato de la forma que mejor se adapta a la literatura cada uno de ellos nos dejó. Y me quedo con dos vidas vistas por los ojos del escritor madrileño: Silvia Path, imposible no conmoverse con sus palabras, y Allan Poe, porque logra contarme la vida de mi admirado Poe al más puro estilo Poe.

Hay que recorrer estás vidas porque somos lectores, y como tales, nos encantan los libros que nos hablan de esos autores a los que tanto hemos admirado durante décadas. Y hay que recorrerlas de la mano de Carlos Mayoral, porque merece la pena.
La literatura siempre escribe ciertos nombres con mayúscula y quién sabe si a estos cinco que este libro nos presenta sumaremos el de su propio autor, Carlos Mayoral en unos años.
Esto último nuevamente me ha quedado un tanto exagerado, o tal vez no...


2 comentarios:

Enrique de la Cruz dijo...

Muy acertada la combinación de lecturas. Etílico además es muy buena. Muy buena reseña. Yo lo reseñé en mi blog.
http://navegantenohaycamino.blogspot.com.es/2016/11/etilico-de-carlos-mayoral.html?m=1

Rita Piedrafita dijo...

Perfecto Enrique! Te sigo de cerca ;)