12 diciembre 2016

Doctor Rat William Kotzwinkle


Déjame primero que te hable de este escritor, porque, raro en mí, en breve espacio de tiempo he leído dos libros del mismo autor, William Kotzwinkle. Después de las mil sensaciones que sentí con la lectura de “El nadador en el mar secreto” un libro sencillo y sobrio que cautiva a quien lo lee, no podía menos que volver a caer, (os miento ahora,me he tirado de cabeza), en las paginas de Doctor Rat.


Kotzwinkle ha sido un autor prácticamente desconocido en España, y casi en el mundo, hasta que Navona Editorial lo rescata de ese injusto abandono para abrir su colección Los ineludibles. Y nuevamente es Navona quien apuesta por William Kotzwinkle,esta vez dentro de su colección Navona Ficciones.

Y yo de Navona me fío. ¡Qué queréis que os diga! Así, con el poso más agrio que dulce que el INELUDIBLE naranja dejó dentro de mí, empiezo Doctor Rat y “OH LA LÁ”que exclaman los franceses, me topo sin previo aviso con un cambio de registro, quizá debido a que lo que nos cuenta William en El nadador en el mar secreto son hechos reales, quizá porque la buena critica servida con sarcasmo se digiere mejor. Solamente el autor lo sabe, pero el caso es que me presenta en Doctor Rat un juego rebosante de imaginación para criticar el comportamiento humano.

El cambio de estilo narrativo es tal, que de no ser por el buen hacer de este estadounidense, yo hubiese dudado de ambas obras pertenecieran al mismo autor. ¡Ahora W.K. me presenta una novela en clave de humor! Humor, sí... Con un inteligente manejo de la sátira presenta una crítica extrema de nuestras más crueles formas de torturas a los animales, esas que realizamos bajo la estúpida excusa de la investigación. Y quien dice investigación, ya sabéis de qué hablo, pintalabios y demás, dice zoológicos, perfectos safaris preparados para turistones o animales de compañía como perfecto regalo para nuestros pequeñines.

¿Qué pasaría si ratas, monos, elefantes o leones dijesen NUNCA MÁS? En este punto de la reseña el sarcasmo del autor, al más puro estilo Orwell, como bien nos indica su editor, Pere Sureda, en la contraportada del libro, toma la palabra. Y esta astuta sátira guía a nuestro pequeño protagonista, el Doctor Rat,que desde las primeras páginas tiene más de humano que de rata, por el caos generado dentro de SU laboratorio tras el comienzo de la rebelión. Y es ahí, en SU terreno donde el Doctor nos muestra su total crueldad y su extraño concepto del deber, oponiéndose a toda rebelión(¿os suena?) y justificando, sin remordimiento alguno (¿os suena?) todas y cada una de las torturas (¿¿Os suena??)

Sí, desgraciadamente a todos nos suena y mucho… Nuestra historia está llena de seres despiadados que se creyeron (se creen) superiores y cometieron (cometen) horribles magnicidios.

Pero ojo, lectores, mucho ojo. Cuidado con este autor que donde parece crear un simple paralelismo entre humanos y animales, dotando a estos últimos de características propias de los hombres, llega mucho más lejos, profundizando en estos comportamientos conforme avanzan la novela y la revolución. Y esos animales que al principio tenían poco humanos van evolucionando de manera ejemplar y encontramos capítulos donde el amor, el sexo, la homosexualidad e incluso un Animal Único en el que el resto confían equiparan comportamientos y nos enseña que todos pertenecemos al mismo reino, el reino animal.



Somos iguales, señores. Y William Kotzwinkle nos lo grita sin alzar la voz. Porque esta rebelión es una crítica a las demoledoras dictaduras, a la guerra, al atentado contra la vida del más débil, y, por supuesto, es una critica a el comportamiento del ser humano con los animales.

Nuevamente este escritor me sigue contando la historia cuando ya he cerrado el libro. Ay, querido William, qué difícil es olvidar un libro tuyo. Qué difícil.

¿Conoces a alguien que ama mucho a los animales? No lo dudes, entonces este libro es tu regalo perfecto.

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