28 noviembre 2016

Una foto de Silvana Briones


No hay mejor forma de comenzar un libro de poesía, sobre todo ese libro que todos nosotros hemos hemos leído de jovenes, que con un prólogo de William Ospina. Es este prológo, junto a una publicación preciosa con versos sobre fondo verde, lo que hace de esta edición de Veinte poemas de amor y una canción desesperada de Pablo Neruda,un libro “ineludible”.



En 20 maneras del amor y una manera de perderlo, el maravilloso prólogo de Ospina, el escritor colombiano nos introduce de un manera diferente a los poemas de Neruda, haciendo entender al lector que hay diferentes formas de ver la poesía y sin duda, una de las más acertadas, es enfrentarse a la poesía sin fórmulas.

Y yo, lectora “ruda” de poesía, coincido con Ospina en que Neruda no finge en sus poemas.(No finge Neruda que ha llegado al paraíso, nos relata: se sabe condenado a la sed, a la fatiga, al dolor...) Porque los poemas de Neruda son dolor, son sed, y son fatiga...

Ahora, ya adultos, leemos de nuevo esos veinte poemas de amor y su canción desesperada viendo una desolación que no leímos de jóvenes,y nos reencontramos con los adolescentes que fuimos recordándo amores que fueron y hoy no son, o que ni siquiera llegaron a ser. Porque NERUDA, de niña, ilusionaba casi más que dolía.


Y ahora, ya adultos, vemos al poeta que nos muestra una mujer, casi una diosa, como centro de todo. Ella, que te atrapa con su lado espiritual y cautiva con su lado terrenal. Una mujer erótica:
Cuerpo de mujer, blancas colinas, muslos blancos,

te pareces al mundo en tu actitud de entrega
que protagoniza una historia de amor,la del poeta, a veces melancólica y a veces cursi. A veces lejana y otra tan cercana que invade todo:
Ellas están huyendo de mi guarida oscura.
Todo lo llenas tú, todo lo llenas


Veinte poemas de amor y una canción desesperada es un diálogo con la amada, que lleva a su eterno amante a la desolación más profunda en la Canción desesperada, donde el autor, a modo de despedida nos dice: Es hora de partir.


El lector, al cerrar el libro, parte hacía la poesía, porque Neruda es el autor que,de repente, te hace recordar que tú amabas la poesía y que esa relación debe continuar.

Y para que eso pase eternamente debemos regalar a nuestros jóvenes a Neruda... Para que un día,ya de adultos, recuerden que hubo una época en la que amaron la poesía.

Porque, yo os pregunto, ¿qué joven no quiere leer: "quiero hacer contigo lo que la primavera hace con los cerezos"?





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