24 noviembre 2016






Me gustan muchos los libros que hablan de libros, metaliteratura lo llaman ahora, aunque a mí personalmente  no me gusta nada esa palabra. A mí me gusta hablar de libros que me llevan a leer a otros autores. Libros que me guían hacia otros libros. Y eso pasa en Las mentiras inexactas, un libro de un “cuentista”  excelente, Justo Sotelo.

Cada viernes tomo café con su Cuento de los otros, y en la lectura, casi como en la vida, siempre hay que dar un paso firme hacia adelante. Y ese paso desembocaba en una novela. ¿Cómo elegí qué novela de Justo Sotelo  leer? Sinceramente: Por el  título.
Las mentiras inexactas es un título sugerente que antes de empezar a leer ya me indica que voy a entrar en un mundo donde la ficción se nutre de ficción. Y no engaña… Entro en un mundo, la librería de la plaza Santa Ana, donde realidad y ficción se mezclan, sin acabar una donde empieza la otra.

Entro en el pequeño gran mundo de una novela  de autores y personajes, una galería  de la que el propio autor forma parte. Digo que es novela de autores porque Borges, Cortázar, y tratándose de Justo nos hubiese sorprendido lo contrario, Murakami se pasean por sus páginas como si sus párrafos  fuesen  su segunda casa. De los autores que tienen gran formación literaria siempre se aprende y eso pasa con Sotelo, gracias Justo. Mil gracias.

Pero es más una novela de personajes, porque esos autores acaban siendo un personaje secundario de una libro de grandes protagonistas: Sergio y Nora, y el padre de Sergio, y los amigos de Sergio, y el exmarido de Nora, y la antigua librería de la plaza Santa Ana… Todos ellos son protagonistas de una narración que como excusa nos plantea una historia de amor, la de Nora y Sergio, veinte años más joven que ella, para llevarnos al micromundo existente dentro de la librería, que deja de ser un sitio donde comprar un libro para convertirse en un punto de reunión donde se habla de poesía, arte, desamor, y de los muchos puntos donde la vida duele.

Entrelaza historias con poesía y vidas, creando una obra de estructura casi enmarañada que  no solo no retrasan la lectura sino que le aportan el ritmo y el desorden necesario a una obra que es un puzle de personajes. Actores  totalmente diferentes, recordemos que son las piezas del puzle, que acaban encajado  a la perfección, talvez porque todos ellos acaban incorporando a sus vidas unas mentiras inexactas que les ayudan a sobrevivir.

Justo Sotelo, me presenta una novela desordenada, que al principio me descoloca pero acaba convenciéndome. Porque en  las Mentiras Inexactas el  lector entiende que lo importante no es Borges, ni es el amor ni el sufrimiento. Que no es más importante una antigua librería caótica que un exiliado cubano que te cuenta su experiencia. Todo forma parte de ese “ todo” que es la vida, y como parte de ella, cada persona, cada hecho, cada instante tiene su sitio.

Gracias Justo, por tus cuentos, por tu prosa, por tus letras... Me quedo con ganas de un café y una entrevista. 






2 comentarios:

Elisabet Jiménez dijo...

Maravillosa reseña. Como siempre sabes dar justo ahí, en ese punto en el que, te mueres por conocer más de ese autor, por conocer su obra y como la desarrolla. Adentrarte en la trama, los personajes y su mundo. Gracias a ti empecé a leer a Justo, y también tomo el café de los viernes con sus cuentos; agazapada, tomando notas, absorbiendo todo esa destilación de sabiduría y letras que este escritor y sus seguidores nos brindais. Me gusta formar parte de todo esto. Chapó!!

Rita Piedra dijo...

Gracias por tus palabras, Eli. Da gusto reseñar cuando la gente te lee tan bien como tú
Un beso fuerte.