14 noviembre 2016

Fotografía de Javier Herce


Sigo muy de cerca las letras de Juan Luis Marín. Me gusta. Sí, Tiene una forma muy Juan Luis de narrar, pero además es una gran lector.

Saca a la luz su cuarta novela, la excusa que yo, fiel lectora y admiradora andaba esperando, para pedirle una entrevista.

Es una placer entrevistar a gente que tiene tanto que ofrecer. Sabía que Marín no me defraudaría. Jamás los hizo con sus novelas...

O dejo aquí parte del cariño que le tengo a este autor, que siempre confía en mi para charlar cuando un nuevo libro suyo comienza su andadura. Os dejo una parte, la que hemos puesto los dos preparando esta entrañable entrevista... El resto me lo quedo, si os parece bien :)

Su nueva novela: El suicida impertinente... Debes leerla.





*Nos presentas tu cuarto libro, todos ellos en papel y con editorial. En un mundo tan digital, ¿públicas o te planteas publicar en formato ebook?
Dos de las novelas anteriores también salieron en ebook. Y la última, El suicida impertinente, lo hará en breve. Pero si te refieres autopublicar en alguna plataforma digital… eso es otra cosaEs cierto que supone una buena herramienta para que cumpla su sueño quien ha intentado, sin éxito y durante años,publicar. O que, ante la ausencia del distribuidor, el beneficio sea mayor para el autor. Pero también es cierto que supone un peligroso trampolín para quienes,con lo primero que escriben, y ante las primeras negativas de las editoriales, se privan del aprendizaje que supone ese rechazo y, bajo la excusa de la pataleta y el tan extendido “no tienen ni puta idea porque yo y mi libro somos la hostia en vinagre”, sacan a la venta una novela de la que, muchas veces, no sólo son responsables del texto, sino de otros elementos profesionalizados como la edición, maquetación, diseño de cubierta… y en ocasiones a precios irrisorios que no solo devalúan el mismo hecho de publicar sino ese plus de beneficio. Y ahí empieza el debate: sí, publicar está al alcance de cualquiera, pero a cambio de saturar el mercado, aunque solo sea el virtual, con obras que ven la luz sin ningún tipo de criterio de calidad. A lo que muchos responden diciendo que el único criterio de las editoriales es ganar dinero con obras “de mierda” firmadas por personas que son youtubers, famosos… pero no escritores. Porque, claro, los auténticosescritores son ellos, los que han sido rechazados por las editoriales convencionales y han publicado en una plataforma digital que es una ONG que no saca ningún beneficio de los miles de autores como ellos que, para entrar en el top 10, venden su trabajo a 0,99€… e incluso lo regalan. Y te lo dice alguien que no consiguió publicar su primera novela hasta cumplir 37 años, después de más de 20 dándole a la tecla por muchas veces que fuera rechazado.

*Tus novelas esconden críticas feroces. ¿Crees que la gente está preparada para recibir una sobredosis de realidad?
No es tanto una cuestión de preparación… como dedisposición. Leer es como ir al cine, de compras o salir de tapeo. Eliges qué ver, cómo vestir o qué echarteal buche. Todos estamos preparados para ver una peli checoslovaca con subtítulos, vestir de payaso o comer coles de Bruselas. Otra cosa muy distinta es que estés dispuesto a hacerlo. Porque pienses que leyendo los subtítulos no te vas a enterar de lo que está pasando, te den miedo los payasos o, aunque nunca las hayas probado, creas que si te comes una col de Bruselas vas a vomitar.
Recuerdo que alguien escribió sobre Maldita Nostalgia, mi anterior novela: he descubierto cosas que preferiría no saber sobre la maldad del ser humano. No la recomendaría nunca a nadie”. Para mí fue un cumplido, aunque esa persona la rechazase por no estar dispuesta a recibir esa sobredosis de realidad de la que hablasDe no haber estado preparada, no sólo no habría podido terminarla; no podría ver las noticias, salir a la calle, coger el metro… Hay personas que tienen suficiente realidad con su día a día y cuando leen prefieren escapar de ella. Como los que van al gimnasio, hacen macramé o escalada vertical. Es una actitud ante la vida. Y como tal, hay que respetarla.

*En Almas Grises y Maldita Nostalgia das un golpe en el lector. En El suicida impertinente suavizas el contenido. ¿Por qué este cambio?
Para mí, la historia da el tono, no al revés. Al menos mis historias. Y mis tonos. Almas Grises Maldita Nostalgia retratan el lado más oscuro y sórdido de la sociedad mediante una trama criminal protagonizada por personas que necesitan el dolor ajeno para sobrevivir… El puñetazo es constante. Para alertar al lector de que muy pronto todos seremos cien por cien dependientes de ese dolor ajeno y esa violencia a los que nos hemos hecho adictos sin darnos cuenta, hasta el punto de ser absolutamente insensibles ante un mendigo suplicando por comida en la calle o las noticias sobre los refugiados que vemos en la tele
En El suicida impertinente la sociedad sigue siendo oscura y sórdida pero a través de la historia de un desgraciado que un buen día recibe una carta de un suicida que le encarga, ya muerto, claro, que le haga un par de favores, entre ellos, leer el día de su funeral un textoque pone de vuelta y media a los mismos amigos y familiares que irán a rezar por él En realidad es una tragicomedia. Con una trama criminal también de por medio. Pero donde la reflexión prima sobre el impacto.  También podría decirte que cada novela fue escrita en un momento distinto de mi vida y blablabla… Pero entonces esto se haría más largo que un lunes de resaca… y tampoco es plan.

*¿Es la novela negra el género más leído en España?
Eso lo sabrán mejor los libreros, que son los que venden los libros… Lo que está claro es que es un género que está de moda. Que se ha convertido en una etiqueta que engloba demasiados géneros. Y que, como todas las modas, igual que ha venido, se irá. Acabando con la etiqueta. Liberando a los géneros que acaparaba. Y condenando al olvido a muchos autores extranjeros que hemos importado casi por inercia y a otros nacionales que han sabido subirse al carro y beneficiarse de esa misma inercia…

*Me consta que lees mucho, y que lees muy bien. ¿Qué eres, antes lector que escritor, o siempre escritor?
¿Antes como referencia temporal… o como orden de preferenciaEn el tiempo, casi a la par. Porque empecé a escribir desde muy pequeño. Con decirte que en 3º de EGB escribí mi primera novela, El espejo misterioso¸ en 4º uno de Elige tu propia aventura y en 5º algo titulado Indiana Jones y el ídolo de oro… Y en cuanto a preferencia… Supongo que leer. Aunque desde siempre me haya marcado la rutina de escribir cada día, no es que todo lo que escriba no sea siempre bueno, es que no siempre sirve de algo… Es decir, en pleno proceso de escritura de una novela, me bajo dos veces al día a tomar café para escribir en mi cuaderno. Pero si tengo el día torcido, o no sé por dónde tirar, le doy la vuelta al cuaderno y escribo por el otro lado, cualquier cosa, aunque sea “joder, qué mierda… y todo porque ayer salí hasta las mil y claro, demasiados gin tonics, y luego aquel tío que se puso pesado y me echó la copa encima…”.  Pero la lectura… La lectura nunca es cualquier cosa. Y alimenta la creatividad… lo que no está escrito

*Abandonas novelas en el cajón, vuelves a leer, retocas y cambias, y después de 20 años publicas El suicida impertinente. Es algo extraño… Cuenta…
Las oportunidades, que nunca sabes cuándo se van a presentar. Escribí esta novela en 1997, una época en la que si pensabas que habías escrito algo con calidad suficiente como para conseguir publicarlo, tenías que dejarte los cuartos en hacer miles de fotocopias, encuadernar docenas de espirales y canutillos y pagar un huevo de envíos certificados. Había que estar muy seguro, porque si lo hacías solo por capricho, la broma podía salirte muy cara, no como ahora, que mandas un mail con un Word adjunto y a ver si suena la flauta… Así que envié la novela un montón de editoriales y agente literarios. Todas las respuestas fueron negativas, salvo Carmen Balcells, la agencia, no ella personalmente, que se interesó por el libro y se ofreció a moverlo sin compromiso. Pero nunca consiguieron nada. Así que pasaron los años y yo seguí escribiendo. Y cada vez que terminaba una novela y empezaba a moverla, corregía las anteriores para reactivarlas y volver a moverlas otra vez… Por eso, cuando casi 20 años después Versátil se interesó por ellaEl suicida impertinente había pasado por tantas correcciones como novelas había escrito desde entonces. Es decir, seis. cuando firmé el contrato, le llegó la definitiva. Las personas “normales” ahorran dinero. Yo he ahorrado novelas. Y ahí han estado, hasta que han ido surgiendo oportunidades para que vieran la luz. Podría haber autopublicado. Pero preferí esperar. Porque no tenía prisa. Porque esto es una carrera de fondo. Porque para mí escribir ha sido siempre una necesidad. No un capricho.

*La novela negra es tu tipo de novela, sin duda. ¿Te planteas en un futuro intentar otra cosa?

Claro. Todo depende de la historia que quiera contar. Es más, ¿y si te digo que hace un par de años mi agente me pidió que escribiera, a partir de una experiencia personal que compartí en mi blog, una novela romántica… y le hice caso? Eso sí, a mi manera. Y con mi tono. Al final, cuando uno escribe, lo que hace es proyectar en una historia su visión del mundo, de la vida, del ser humano y la relaciones que se establecen… TODO. Y aunque la mía suela ser bastante crítica y oscura, no siempre tiene que haber un asesinato de por medio para defenderla. Y no siempre tiene por qué acabar mal…

*De repente surge la idea de una nueva novela... Entonces, ¿qué haces? ¿Cómo te planificas?  
Pues me pongo a escribir. Soy de los que piensa que se hace camino al andar, aunque en algún momento tengas que dar media vuelta porque has llegado a un callejón sin salida o un tío intenta robarte la cartera. Eso sí, en mi cabeza se va armando una estructura que me indica ese camino. Lo importante es saber dónde quieres llegar. No basta con ponerte a abrir puertas como un loco que luego eres incapaz de cerrar, lo que podríamos llamar “hacer un Lost. Aunque partas de una idea concreta, la novela está viva mientras la escribes. Crece, cambia, coge un catarro… Nunca me ha gustado limitarme a una escaleta cerrada. Para eso ya tengo mi trabajo en la tele. Prefiero vivir la novela mientras la escribo y, sobre todo, sorprenderme. Por ejemplo, como hice en una de mis novelas, matando a uno de los protagonistas al principio del tercer acto. Así, de repente. Y luego te das cuenta de que, inconscientemente, habías estado preparando el terreno para que eso pudiera suceder… Es la forma de no contar las historias como las cuenta todo el mundo. De que el lector no sepa de antemano qué va a suceder a continuación. De no ser un cliché.

*Háblame de futuro. Proyectos nuevos, promoción… 
El futuro… Qué palabra más jodida… Pues no sé. De momento, esperar que El suicida impertinente funcione, que guste y sorprenda, apoyando su promoción con entrevistas como ésta y con la ayuda de personas como tú, que fomentan la lectura y entienden que se trata de recomendar aquello que les gusta, no de destrozar lo que no, la posibilidad de participar en algún festival… “Poquet a poquet”, como diría mi chica. Con más novelas en el cajón esperando su oportunidad, cada vez menos, eso también es cierto, y otras a medio escribir… Y, entretanto, a vivir, que no es poco. Eso sí, jugando todos los viernes el Euromillones, a ver si me toca y me puedo retirar para poder dedicarme a esto a tiempo completo en algún rincón del Caribe.

*Nos tienes que recomendar un libro a mis lectores y a mí, que yo sé que eres un gran lector. 
¿Sólo uno? Qué difícil… Venga, recomiendo Escupiré sobre vuestra tumba, de Boris Vian. Da igual las veces que lo leo, siempre consigue sorprenderme. Además, representa todo lo que hemos hablado del “tono”. Es una obra única en la obra de Vian, por su temática, por su sordidez, por la violencia que rezuma de cada página… Nunca escribió nada igual, ni parecido… Indispensable.

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Tras este aperitivo, la entrevista, te pongo en bandeja el primer plato: la reseña de Almas grises. El jueves... Nueva reseña Juan Luis Marín... Atento a tu pantalla, y a este blog. 



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