25 octubre 2016





Miriam es una escritora joven, que se lanza a la aventura de autopublicar en Amazon dos obras Marafariña, y Todas las horas mueren. Pero Miriam es también proyectos, como el libro de Tino Casal, o Alibrería, un espacio cultural online donde se habla de literatura.
Quería entrevistarle porque en Octubre hablamos de mujeres escritoras, hablamos de autores indie, y de difusión cultural.Miriam es todo eso y es un poquito más.
Gracias por tu infinita paciencia, Miriam. Es un placer leerte. 




*Eres una chica joven que autopublica sus libros. ¿Qué te empuja primero a escribir y luego a publicar tus obras?
El deseo y la necesidad (porque es una necesidad) de escribir nace desde que tengo recuerdo de empuñar un lápiz. Toda mi vida he vivido obsesionada con crear historias, dedicando muchísimas horas del día a imaginar y recrear otros mundos. Crecí con complejo de escritora, supongo que lo de publicar viene después: queremos que lean lo que escribimos.
La autopublicación me permitió comenzar a interactuar con lectores y ver qué opinaban de mi novela. Para una autora novel como yo, las primeras opiniones son cruciales. Nadie fuera de mi círculo familiar me había leído antes, no sabía cómo iban a reaccionar. Da miedo, pero reporta una gran satisfacción interior.

*Estudias lengua y literatura castellana, ¿Estudias por amor a la literatura, para mejorar como lectora, o por ambas?
Estudié por la UNED dos años, y ahora estoy en un pequeño parón pero pienso retomarlo. Comencé a estudiar literatura por amor al arte, como suele decirse. No creo que los conocimientos teóricos puedan ayudarme demasiado en mi faceta de escritora. Lo que hace la pluma es el atiborrarse de leer y explotar las experiencias personales que tengamos el placer (y el dolor) de vivir. Ser observadores, empaparnos de todo. Ahí radica la importancia, la magia de la literatura.
Sin embargo, creo que los estudios son importantes. Me han ayudado a tener una visión más profesional de obras que ya conocía de la literatura más clásica, conocer su evolución y, también, adentrarme en la mente de los grandes autores de todos los tiempos. Es un viaje fascinante y muy enriquecedor.

*Con menos de 25 años publicas Marafariña, ¿No es la narrativa un demasiado “duro” cómo para comenzar por él?
Es posible. Y no aconsejaría a ningún autor primerizo que comenzara embarcándose en una novela de más de 600 páginas con un argumento profundo e intimista.
Pero he de decir que no he sido yo la que ha elegido a Marafariña. Ella se germinó en mí, como una semilla y comenzó a crecer. Además, al tratarse de una novela de ficción con un contenido esencialmente autobiográfico, más que una novela es una especie de catarsis.
Desde muy pequeña esa novela comenzó a escribirse en mi mente. Por supuesto, e imagínatelo, dio tantas vueltas como lo que yo fui viviendo a lo largo de los años. La esencia (la naturaleza, el lugar, los personajes) era la misma, pero con variaciones importantes. No fue hasta conseguí superar una época muy dura que tuve que vivir cuando saqué el coraje de contar la historia tal y como quería.
Fue duro trabajar en Marafariña, sí. Por eso dudo poder escribir nunca una novela tan trascendental (para mí) como lo es ella.

*No cabe duda de que Marafariña es un título curioso, Cuéntame Miriam: ¿De dónde o de qué surge?
El propio nombre, Marafariña, surgió un día en una libreta de clase para eternizarse. Fue algo que utilicé para definirme. Durante años lo usé en un Foro de escritores como mote y, en general, para todas mis Redes Sociales (sigo manteniéndolo en Twitter).
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Etimológicamente no tiene ningún significado, es un nombre inventado, no existe. Sin embargo, su terminación en “-iña” recuerda al idioma de la tierra del fin del mundo. También invita a la magia, a lo natural, a lo eterno. Tal vez.
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*Luego llega “Todas las horas mueren”, que surge de Marafariña. ¿Qué te hace salir de una obra para llegar a otra?
Todas las horas mueren es una obra que nació de la más absoluta casualidad. Primero se me apareció el título, mientras esperaba en el aeropuerto. Sin más. Al rato nació la estructura y lo que quería contar: hablar sobre el paso del tiempo, sobre literatura, sobre amor y sobre dolor. Todo esto en manera de historia temporalmente rota, con gran predominio del diálogo.
Pocas novelas tienen el gusto y la facilidad de nacer cómo lo hizo ésta, la historia de Olivia Ochoa y su Café. El guiño y la unión entre Marafariña y ella fue posterior. Cuando introduje la novela de Estefanía en mi ópera prima, Todas las horas mueren ya estaba en su ecuador.

*Presentas “Todas las horas mueren” al concurso Amazon. No está entre los 5 finalistas, y aún así, hablas bien de los que sí están. Siento decirte que no todos tus compañeros de profesión actúan igual…
Sería tan insensato por mí parte criticar a otros compañeros independientes que han luchado como yo en el Torneo por esta ahí arriba… ¿En serio pretendo conseguirlo todo en mis inicios, como si esto fuera fácil?
Algunos acusan a Amazon de comercialidad, de favorecer a la novela romántica… Puede que el Concurso Indie no sea un concurso al uso, pero las oportunidades son las mismas para todos y de tantísimas novelas que, seguro se lo merecían también, solo pueden quedar cinco. En este tipo de competiciones siempre se comete alguna injusticia pero no todos los que se lo merecen pueden ganar. Eso no quiere decir que los finalistas no se lo merezcan del mismo modo.
Creo que los celos y la rivalidad entre compañeros escritores están de más. Hay que ser profesionales, defender nuestro trabajo y respetar el del resto. El que yo escriba novela intimista no quiere decir que opine que la novela romántica sea puramente literatura comercial. Hay sitio, afortunadamente, para todas las corrientes. Y todas son igual de respetables.

*Está preparada, (o continúas preparándote, debería decir), para escribir. Yo creo que es indispensable, así como la figura del corrector de estilo… ¿Y tú, crees necesaria la figura de un corrector ajeno a ti?
Creo que sí, en todos los casos. Aun teniendo todo el conocimiento necesario para poder hacerlo, es imposible ser meticuloso y eficaz. Durante la elaboración de una novela, el autor suele leérsela infinidad de veces. En mi caso, más de una treintena. Hay párrafos que podría recitar de memoria. La atención en la lectura decae y se nos escapan hasta los errores más evidentes. Es una lástima que las erratas ensombrezcan el trabajo realizado.
*En el próximo Congreso Nacional de Ebook hablaremos de prescripción lectora. Tú eres activa en red, ¿Es la red a día de hoy una vía para elegir futuras lecturas?
Las Redes Sociales lo mueven todo. Leemos las noticias en Facebook y nos enteramos de los resultados de las elecciones por Twitter, incluso antes que en la TV. Seguimos a nuestros cantantes favoritos para enterarnos de sus nuevos trabajos… y lo mismo ocurre con la literatura.
Sí, es cierto. Soy muy activa en las Redes, sobre todo en Facebook. Mantengo contacto asiduo con mis lectores, como con otros lectores y bloggers. Me es imposible leer todo lo que quisiera, pero procuro estar al tanto de los nuevos títulos que van saliendo e informarme de novelas indies que pueden encajar con lo que yo disfruto.

*Recomiéndanos un libro y dinos porqué ese libro.
Lo siento, me resulta imposible recomendar uno solo.
Es un tópico en mí aconsejar y recomendar Tomates Verdes Fritos que es mi obra favorita. Es compleja, intensa, diferente y abarca diversos temas. Técnicamente, además, es muy enriquecedora para cualquier autor que quiera aprender diferentes formas de narrar una historia.
De lectura más reciente quiero recomendar El tiempo que nos une de Alejandro Palomas. Por tener tanta vida, tanta vida que rompe.
Por último, permíteme, dos novelas indies que son imprescindibles: Mente de Fernando Maremar es una joya desconocida; y Azul Capitana de María Fornet que es la mejor novela independiente que he leído este año.


1 comentarios:

Elisabet Jiménez dijo...
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