25 agosto 2016


Es difícil escoger fragmentos de una obra que es casi de lectura obligada para todo amante de la literatura, porque ¿Qué amante de la literatura no siente nostalgia por el fin de semana de Villa Diodati?

¿Quién no desea viajar en el tiempo para estar ahí durante la tormenta?





“Byron era curioso, Byron era elocuente, Byron era ocurrente, Byron era apasionado: era Inglaterra recorriendo el mundo sin fragatas, sin cañones y sin mercaderías, con sólo elegancia y desplantes, ingenio y sabiduría.”



"Ninguno de ellos sabía en realidad con quién estaban tratando, y es posible que ni siquiera Voltaire supiera todavía del todo quién era, pero aquella furia era como la lava de un volcán y su ceniza llenaría el cielo. La humillación le reveló muy bien al joven escritor en qué país vivía y qué clase de gente lo rodeaba: un país cuyo mayor talento literario podía ser maltratado y humillado sin que nadie reaccionara, donde la ley protegía la arbitrariedad, y donde una red de compadrazgos y convencionalismos autorizaba toda injusticia con tal de no incomodar a la buena sociedad.”



“Byron dijo alguna vez que la amistad es el amor pero sin sus alas: también pudo decir que la amistad es el amor pero sin sus tentáculos, un amor más capaz de abnegación y de desprendimiento. De los muchos seres que conocemos muy pocos llegan a ser nuestros amigos, y todavía menos se convierten en amigos entrañables, que enlazaron su vida con la nuestra y con quienes vivimos desde entonces un destino común.
Dos amigos son dos seres que no han podido escapar a la magia, a la fascinación de un encuentro, y yo nunca vi un ejemplo tan completo de amistad como el de Byron y Shelley”


Fragmentos de “El año del verano que nunca llegó. 
William Ospina.

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