10 julio 2016


  
      


“De pronto, oí las pisadas de unos pies furiosos, el ruido de sillas apartadas con impaciencia, varios portazos y unas voces, cada vez más rabiosas, que difícilmente podía yo traducir en palabras comprensibles. Dominaba la voz del macho: un potente y furioso barítono que casi ahogaba al límpido Beethoven. En cambio, la voz de la hembra era quejumbrosa, defensiva, aunque chillona en algunos momentos, como temerosa, pero sumisa en general, con un cierto matiz suplicante. De repente, un objeto de cristal o porcelana —un cenicero o un vaso, no pude distinguido— se estrelló y se hizo pedazos contra una pared, y oí cómo las fuertes pisadas del hombre se dirigían hacia la puerta y cómo ésta se abría en el pasillo del piso superior. Entonces se oyó un tremendo portazo, y las pisadas masculinas resonaron hasta otro cuarto del segundo piso. Finalmente, después de veinte minutos de delirante actividad, la habitación escenario de la jarana quedó en lo que habría podido llamarse silencio provisional, un silencio sólo roto por el suave y desconsolado adagio procedente del tocadiscos, acompañado de los femeninos sollozos procedentes de la cama del cuarto de arriba.

Un fragmento de  “La decisión de Sophie.” William Styron

2 comentarios:

Elisabet Jiménez dijo...

Pues sí, claro que me lo compro y lo leeré y releré, jajajajaja.
Interesante. Gracias Rita por descubrirnos estas apasionantes lecturas.
Besos. Nos leemos!!

Rita Piedra dijo...

Me quedan 200 páginas, Eli. Son 700 Glups. Pero es precioso.