09 junio 2016








"He cogido un nudo fuerte y compacto y lo he dejado reducido a un amasijo de cabos sueltos."









Son las 18.37. Por los altavoces suena Falling de Julee Cruise… Os dejo un minuto. Abrid Spotify y buscad el tema. Escuchad conmigo… Todos los de mi generación, cinco años arriba, cinco abajo, recordamos Twin Peaks.

Pongo de fondo ese tema para reseñar porque hoy traigo a mi rincón Tren Nocturno de Martin Amis. Si con Twin Peaks nos preguntábamos ¿Quién mató a Laura Palmer? Con Tren Nocturno el lector no deja de preguntarse ¿Quién mató a Jennifer Rockwell?

Hay que leer a Amis y su tren nocturno con papel y pluma porque están sus páginas repletas de frases, reflexiones para anotar. Solo por eso ya merece la pena este libro. ¿Solo por eso?

No, perdonadme, os he mentido. El libro merece ser leído por su reflexión sobre el suicidio. Martin Amis, con una escritura irónica y ligera, muy ligera, mezcla en la novela la trama con breves apuntes de ensayo, sin llegar a mostrarnos un ensayo novelado, pero tampoco una novela negra más.
Sembrar la duda… Eso hace el autor. Pero no la duda de ¿Quién mató a Jeniffer? ; O no solo esa duda. La duda de la intención de cada personaje. La duda de las relaciones entre ellos. La duda de los motivos que nos llevan a cometer ciertos actos, incluso las dudas que nuestras  decisiones generan en otros.

Todo esto está contado con la pericia del escritor que sabe bien lo que hace, que entiende que el ritmo del lector es imprescindible y le da, en pequeñas y espaciadas dosis lo que quiere, convirtiendo la lectura en un acto apacible pero continuo… Haciendo que te preguntes quién habrá matado a Jennifer Rockell y buscando la banda sonora Twin Peaks para ponerla de fondo de mientras lees.




¿Tuiteamos Tren nocturno?

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