29 junio 2016


Fotografia de Daniela Dentel

He hablado muchas veces de seebook y a la hora de elegir entrevista para la Semana del Audiolibro tenía que ser Rosa. Tenía que ser ella por ser el motor de esta semana intensa que blogueros, librería, editoriales y empresas estamos viviendo con pasión… Pero también tenía que ser Rosa porque se vuelca en cada colaboración, y junto a Helena, hacen que sea muy fácil crear contenidos sobre la lectura digital.No tengo que hablar mucho de ella. Su entrevista deja ver su entusiasmo por unir literatura y tecnología, pero también nos muestra una persona que sabe, y mucho, delo que habla. Leed a Rosa. Disfrutad de ella como yo lo he hecho. 

Eres fundadora de Seebook… ¿Qué es Seebook?
Seebook es la marca comercial de nuestra empresa, que se llama “Digital Tangible” porque con ella nos hemos propuesto hacer tangible lo digital. Los Seebook son unas tarjetas en forma de díptico, en el tamaño de un libro de bolsillo, cuyos códigos interiores permiten acceder a un ebook o a un audiolibro  sin necesidad de darse de alta en ningún lado ni de registrarse. Gracias a esa “tangibilización”,  los libros digitales pueden comprarse en nuestras casi 200 librerías, o envolverse para regalo, coleccionarse, ser firmados por su autor…

Digital y tangible… ¿Cómo surge la idea?
Siempre he pensado que hay una extraña brecha aparentemente insalvable entre el mundo físico de nuestra realidad cotidiana y el mundo online. Tanto un en su versión de papel como en su versión digital, un libro  representa  meses o  años de trabajo por parte del autor que hay detrás. Siendo así, ¿por qué ambos formatos son  percibidos de un modo tan diferente?  Por algún motivo, los libros de papel se consideran algo codiciable, mientras que un ebook parece una rémora del primero por el que nadie está dispuesto a pagar gran cosa. Quizá esa percepción cambiaría si el público fuera consciente de que, de los 20,- euros que aceptan pagar por un libro de papel, sólo unos 3 ó 4 responden al coste de papel e impresión, es decir, esa parte tangible que  tanto valoran. Desde ese punto de vista, es absurdo que a todo el mundo le parezca caro pagar 6,- euros por un ebook.
Pero me estoy yendo por las ramas: la idea de hacer tangible --y, de este modo, poner también en valor—los contenidos digitales surgió de mi propia experiencia como autora. En cuanto tuve publicado mi primer ebook, vi que no podía firmarlo en presentaciones ni regalárselo a nadie con un lazo. Consulté con quien ahora es nuestro socio tecnológico si eso se podía remediar a través de códigos y de una superficie tangible y, antes de tener tiempo de pensármelo demasiado, los tres socios ya estábamos firmando la constitución de la empresa.

Renovarse o morir parece ser vuestro lema, y ahora lanzáis al mercado también audio libros. ¿Por qué audiolibros?
En parte por supervivencia: la caída a la baja de los precios de los ebooks en estos últimos años estaba haciendo peligrar  comercialmente  nuestra propuesta. Por otro lado, el audiolibro permitía incluso mejorar la usabilidad de nuestras tarjetas con respecto a nuestros ebooks: el lema de nuestros audiolibros es “de la tarjeta directo al móvil”, ya que sin necesidad de registrarte en ningún lado ni de bajarte ninguna app, podíamos ofrecer la posibilidad de un acceso directo mediante streaming.  ¡Nada más salir de la librería ya puedes ir por la calle escuchando nuestro audiolibro!
Los libreros también han agradecido esta nueva propuesta. Hasta ahora las ventas de audiolibros en España se producían  únicamente en plataformas online, así que las librerías quedaban totalmente fuera de juego.
Y, por último, el mercado del audiolibro está experimentando un crecimiento tremendo en otros países.
En definitiva, se acumulaban muchos puntos a favor del audiolibro.

Estamos todos sumergidos en la I SEMANA DEL AUDIOLIBRO. ¿Qué aporta el formato de audiolibro a la lectura?
En una época como la nuestra, en la que mil cosas compiten por nuestra atención y por nuestro tiempo libre, la lectura tradicional está perdiendo espacio. El audiolibro permite abrir una nueva ventana de nuestro tiempo a los libros: cuando conducimos, hacemos limpieza, salimos a pasear o a correr, estamos tumbados en la playa… En cierto modo, el audiolibro supone  la prolongación de la lectura.

Escuchar un libro, ¿es leer?
Sí y no. El contenido es el mismo, pero llega a ti de una manera pasiva y sin necesidad de emplear la vista. Pero a los talibanes de “yo nunca  jamás escucharía un libro” les recordaría que la literatura comenzó así: escuchando a un orador privilegiado en torno a una hoguera. A homero no lo leían, sino que lo escuchaban. Y los monjes medievales leían en voz alta en las bibliotecas, aunque estuvieran solos. Y la generación de nuestros bisabuelos aprendían largos poemas de memoria para poder recitarlos. La oralidad ha acompañado siempre a la literatura. La lectura silenciosa de un texto impreso fue una invención tecnológica  históricamente  reciente. En cierto modo, un audiolibro bien locutado puede devolvernos a esas experiencia primigenia de escuchar una hisotira fascinante con los ojos cerrados, como cuando nos contaban un cuento para dormir.

Audiolibros narrados, teatralizados e incluso ilustrados. ¿Se crearán más formas de escuchar un libro?
Posiblemente sí. Quizá los próximos libros se lean en un entorno de realidad virtual, ¿quién sabe? Pero creo que hay una tendencia encaminada a alejar la literatura de la palabra escrita para reinventarla desde el terreno de lo audiovisual.

¿Se apuntan las grandes editoriales al formato propuesto o de momento se hacen de rogar?
Bufff… Se hacen de rogar, desde luego. ¡Como en tantas otras innovaciones!  De momento la única excepción es Penguin Random House, que ha decidido apostar fuerte por este formato. Afortunadamente también han surgido otras audio-editoriales que nacieron de entrada con la intención de producir únicamente audiolibros, como Audiomol, Literaudio, Sonolibro, Edelae, Booka, Escuela de Saber…
No me extrañaría que pronto la ruptura llegara a través de los autores independientes. En el mundo anglosajón los indies hace tiempo que batallan para ofrecer sus libros también en el formato audiolibro y sin ninguna editorial ni productora de por medio.



El papel de las redes sociales, ¿Son fundamentales  hoy en día para contarle al mundo lo que estamos haciendo?
Sí, pero con reservas. Me da la sensación de que cada vez lo son menos. Al menos las “clásicas”. Twitter ha llegado a un punto en el que contiene mucho más ruido que conversación, y Facebook, a pesar de todos nuestros esfuerzos en la cuenta de Seebook, sólo alcanza audiencia si pagas.  Imagino que en esto de las redes sociales también hay que renovarse o morir e ir persiguiendo siempre a las más innovadoras, que al estar más interesadas en captar a nuevos usuarios que en contentar a sus inversores ofrecen un alcance mayor a tus publicaciones. En Seebook estamos evaluando nuevos caminos para llegar a nuestra audiencia. Dicho esto, lo que posiblemente nadie se pueda permitir es ignorar esos canales. (Cuña publicitaria: ¡seguidnos!)

Habéis movilizado a mucha gente organizando la Semana del Audiolibro. ¿Es necesario dar el empujón definitivo?
Nosotros somos unos recién llegados a este mundo del audiolibro, pero al ponerme a explorar lo que se había hecho hasta ahora me ha sorprendido lo poco que se ha movido en España en términos de marketing y de contenidos  para dar a conocer el audiolibro como modalidad de lectura. Hay un campo abierto enorme y muchísimo por hacer. Ante este contexto, es lógico que la iniciativa de la Primera  Semana del Audiolibro en Español haya sido  bien recibida por los distintos actores de esta incipiente industria. La Semana del Audiolibro (#AL2016) nos ha permitido poner la simiente de una crítica profesionalizada de audiolibros, es decir, una crítica que no sólo considere el texto de partida, sino también la calidad de la locución y de la producción. Eso es algo habitual en otros países, pero en nuestra lengua era absolutamente inexistente. Tenemos intención de darle continuidad más allá de la Semana y ya hemos contactado a un par de medios muy interesados en tener una sección propia de reseñas de audiolibros. Creo que eso ayudará a mucho a este formato y también animará a las productoras y audio-editoriales a mejorar aún más la calidad de sus producciones.
Aprovecho, por cierto, para darte las gracias, ya que tú formas parte de este nuevo movimiento. ;)

Por último Rosa, convéncenos de leer con los oídos.
Te describiré un escenario:

Vacaciones. Estás tumbada en la playa. Levantar la cabeza para leer te resulta incómodo: necesitas gafas de sol, el libro te pesa, te duele la nuca… Así que te pones cómoda, cierras los ojos y apagas los gritos de los niños, las voces de los vendedores de cerveza y la música tecno del pesado de al lado poniéndote auriculares y dejando que un actor profesional con una voz sexy y maravillosa te susurre  a los oídos esa novela que llevabas todo el invierno deseando leer. ¿Necesitas algo más? 

No necesito más, Rosa, me has convencido. Gracias por una entrevista maravillosa. 

2 comentarios:

Elisabet Jiménez dijo...

Maravillosa entrevista, deseando aún más que me llegue mi audiolibro. Os contaré la experiencia.
Mil gracias, una iniciativa genial. Mi madre ha perdido mucha visión, por muy grande que le pongo las letras en el ebook ya no puede y creo que esto marcará un antes y un después para las personas con dificultades visuales.
Para mí, me lo pido para cuando me doy mis caminatas por las tardes, sería genial ir audio leyendo uno de mis libros favoritos o como bien dice Rosa, ese que llevo todo el invierno pensando leer.
Suerte en esta andadura...

Rita Piedra dijo...

Estoy de acuerdo Eli. Aunque realmente la tecnología avanza mucho los lectores con baja visión tiene una gran oportunidad en el AudioLibro. Las ayudas de baja visión no son asequibles para todos los bolsillos ni les permite estar mucho tiempo leyendo.