28 mayo 2016

              
                         

“Elena estaba depilándose las piernas en el cuarto de baño cuando sonó el teléfono y le comunicaron que su madre acababa de morir. Miró el reloj instintivamente y procuró retener la hora en la cabeza; las seis y media de la tarde”


Arranca así La soledad era esto, de Juan José Millas.
La novela impone, desde sus primeras líneas un ritmo lento de lectura, para evitar que las cosas importantes se te escapen. En realidad, son dos los ritmos "lentos" de lectura que nos impone... El primero al leerlo y el segundo justo al terminar, cuando decides comenzar a leer de nuevo para dejar todo atado y bien atado.

¿Qué nos cuenta La soledad era esto? Nos cuenta Millás en esta novela la historia de Elena, una señora de clase media que empieza a notar como todo en su vida se desmorona tras la muerte de su madre. El hallazgo de unos diarios escritos por la misma, a la edad que Elena tiene en el momento de encontrarlos, le hace descubrir el enorme parecido existente entre ambas, pese al odio que le procesa.
Un parecido tal que hace que nuestra protagonista empiece a escribir su propio diario... 

Un narrador, dos diarios, los informes de un detective, y las palabras que le espetan sus propios familiares nos describen poco a poco a una Elena inolvidable. Un personaje al que ves caminar desorientada por Madrid, con la que te sientas a desayunar, a la que comprendes, con la que sufres...

La soledad era esto nos narra en definitiva la historia de Elena, de la enorme soledad de Elena. 

Impecable; no hay otra forma de definir como está narrada esta historia. Nada en estas páginas está puesto al azar, que inteligente Millás, qué inteligente es, queridos. Ni un hecho, ni un dato, ni un sentimiento; nada sobra, todo es necesario. Cada palabra tiene su razón de ser en esta historia. Nos nombra el autor La Metamorfosis en una escena de infidelidad, como preámbulo a la transformación que sufrirá nuestra querida protagonista. Mercedes, madre de la inigualable protagonista de esta historia,  pone a su hija el nombre de su "Antípoda", personaje imaginario a la que culpa de todo lo que le ocurre, dando de nuevo en el clavo narrativo. Metamorfosis, antípoda... Cada palabra aporta de manera inteligente una visión más profunda de la soledad. 

Cambia el tono conforme transcurre la narración dejándonos, poco a poco, a una Elena mucho más cercana... Qué curioso sentirla más cerca cuando ella se siente más distante de los que le rodean. 

En fin, podría escribir aquí las mil y una maravillas que he encontrado en esta lectura, pero creo que es un libro que todo lector debe degustar. Y es que, muchas veces, obras maestras las escriben autores españoles. Disfrutemos juntos de nuestra narrativa. ¿Por qué no? 

2 comentarios:

Chorche Lebowski dijo...

Hola!
Acabo de descubrir tu blog y me ha encantado! No he leído nada de Millás aún, pero éste me lo apunto para leer ya de ya.
Por cierto, respecto a eso de "a veces las obras maestra las escriben autores de aquí, y eso, señores, hay que disfrutarlo" te doy todísima la razón, creo que se infravaloran muchos de los autores que tenemos, no solo aquí, si no en la lengua española. Nos vamos a los extranjerismos como si no hubiera nada más, y muchísimo de lo que tenemos aquí, es oro.

Rita Piedra dijo...

Empieza por este Chorche Lebowski y comentamos luego. Espero que te guste.