16 marzo 2016




entre culebras y extraños de Celso Castro.
Os sorprenderá. He comenzado el texto con una falta de ortografía, o al menos eso es lo que parece. Las apariencias engañan y no, no es una falta. El libro que os recomiendo hoy se titula “entre culebras y extraños” con minúscula, y según su portada está escrito por celso castro, también con minúscula. Solo por esto ya merece la pena leer el libro. Porque sorprende en su primera página… Cuántos escritores empiezan de manera anodina sus libros… ¿Cuántos? Muchos. Demasiados.
Cada uno tiene su forma de escribir y la de Celso Castro, para mí, es brutal.
Entre culebras y extraños narra en primera persona las primeras experiencias de un adolescente de salud delicada con el amor y la muerte. Hechos que pueden resultar triviales y hasta noños en otros autores, recordemos todos con ternura ahora nuestro primer amor, en Celso resultan demoledores.  Y es que la novela es un monólogo sobre el (duro) aprendizaje en la adolescencia. Es el chico joven, inadaptado por su enfermedad y tal vez por su inteligencia, quien te cuenta como se sintió al enfrentarse al amor fallido de Sofía o a la muerte de su padre. Y te lo cuenta sabiendo que tú, lector, no puedes contestarle, pero con constantes llamadas de atención. Escucha lo que tengo que decir, parece gritarte.
Y así, de manera casi radical y obligada te mete el (buen) escritor en la historia de un narrador sin nombre y Sofía, que ocultan levemente la “otra historia del libro”; la de las relaciones del protagonista con su padre, con su sobreprotectora madre,  y su alocada hermana, Vera.
La ausencia de mayúsculas y de puntos y aparte (todo está dentro, nada es “aparte”) acaba pareciendo necesaria en una narración que te obliga a escuchar al narrador con los ojos muy abiertos y las entrañas revueltas.

Estoy segura que es un libro que no a todos gustará, pero si eres de los que buscan algo más en la literatura, este es tu libro.


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