17 febrero 2016

                 
     

“—Perdona, querida Nina, pero ¿por qué aplaudías hoy al gusano de Gúsev? —le preguntó Sawa y la abrazó por la espalda.
—Sólo por miedo —susurró.
—No, no es sólo por miedo —objetó—. Hay algo más importante que el miedo.
—¿Te refieres a una hipnosis colectiva? —musitó Nina.
—Exacto —asintió—. Y esa hipnosis la habéis creado todos vosotros.
—¿Y tú? —le dijo lanzándole una ojeada.
Nina sintió cómo se tensaban los músculos del brazo de su marido. La voz se endureció.
—Nunca he participado en esa sucia mascarada.
—¿Qué quieres decir?
Ella aproximó la cara a la suya. De lejos parecían dos enamorados que se susurraban palabras de amor.
—¿Te refieres a todo esto? A la Revolución, ¿verdad?
—Sí.
—¡Calla! —le susurró apresuradamente y le cerró con la mano la boca al marido.
Él le besó la mano.”

 Vasili Aksionov.
“Una saga moscovita”

0 comentarios: