09 febrero 2016



Déjame que te cuente una historia.
Eso parece decirnos Angela Stol cuando comienza su primer cuento de tan solo una página...
Déjame que te cuente una historia sobre música. Y tú, le dejas. Y tras la música vienen los libros y pasamos de la breve narración de La Piaf a un romántico episodio de amor. Un original relato oculto en los naipes, uno de lo que más me ha gustado, nos lleva a Egipto y tras el exotismo egipcio desfilas dos gemelos y hasta una brevísima historia de terror.
Así desgrana la autora una serie de hechos que poco tiene que ver entre sí, o tal vez mucho. Y es que Ángela trata temas tan diversos como la venganza, el desamor, la locura, el éxito y el poder. Todo ello en las nueve narraciones breves que guían al lector hasta la última historia, la que da título al libro. Y esa historia la que pone el colofón final, el broche de oro.
Da gusto leer hoy en día libros autopublicados con una prosa correcta, sin errores de estilo ni faltas de ortografía. Da gusto que tras el libro haya una persona con la que puedas intercambiar unas palabras acerca de lo que ella ha escrito. Da gusto que alguien escriba cuentos en una época en la que el género está casi olvidado. Ya solo se leen cuentos de los grandes autores, y de vez en cuanto conviene leer a los que empiezan, para ver en qué punto están las letras actuales.

Me quedo con LA NIÑA DEL POZO… Porque a mí me gustan las historia con un punto de terror. 

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