26 diciembre 2014

               

Si existiesen los magos de las palabras, Zweig sería uno de ellos, sin ninguna duda. 

En este "truco" nos muestra una lectura extremadamente sencilla, y corta, muy corta. Un libro nos cuenta la historia de un hombre lleno felicidad y entusiasmo, de su mujer, discreta y callada y un perro. 

Una pareja mayor vive aislada en la campiña inglesa cuando una pareja joven se instala a vivir en el aislado lugar. A partir de hay Betsy, la mujer mayor, nos relata los hechos que acontecieron a esta singular pareja; él y su exceso de ímpetu, ella, casi pidiendo a gritos un descanso de la felicidad extrema de su pareja. 


“En lo que a mí respecta, puedo decir que estoy segura de que él fue el asesino” comienza el libro, y con esa frase comienza también el desasosiego... Avanzas el relato y este "mago" de las palabras pone tus sentimientos a flor de piel... El perro, Ponto, es el auténtico protagonista de tan singular novela. 

¿Cómo puede Zweig poner en un animal semejantes sentimientos? ¿Cómo consigue describir la visión desde dos puntos de vista, uno, el de la narradora y el segundo el del perro? ¿Cómo el perro nos cuenta lo que pasó sin pronunciar palabra? ¿Cómo puede alguien dibujar así unos personajes, ya sean animales o personas? 


Fue él es una novela psicológica de celos, de terceras personas, de amores rotos, de decepciones, de abandonos, de cambios de prioridades. 


Zweig nos plantea en esta narración corta los diferentes comportamientos humanos haciéndonos creer que nos habla de un perro, pero estoy segura de que va más allá, de que nos está pidiendo trasladar la actitud del perro a las personas. 


Este curioso triángulo amoroso, marido, mujer y perro, nos muestra un relato que en poco más de 70 páginas nos grita que reflexionemos. 

Y eso estoy haciendo desde hace tres días... 

Este caballero es imprescindible, es un genio, eso ya lo sabemos, pero está pequeña obra maestra esconde mucho entre sus letras... Esconde la magia de las palabras. 


Abracadabra.


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