26 octubre 2014

                                  


El Sr Pip.

Lloyd Jones nos invita a viajar a un isla del Pacífico, Bouganville, destrozada por una guerra civil. Poco queda en esa isla que no haya sido destruido... Hasta los blancos se han ido. Pero en un pequeño poblado de Bouganville queda un hombre blanco, sólo uno, que decide, sin ser maestro, poner en funcionamiento la escuela.

El Sr Watts no es maestro, no tiene método pero conserva algo que le ayuda a impartir sus clases a través de la lectura, un ejemplar de "Grandes esperanzas" de Charles Dickens.  Y así transcurren sus clases, leyendo el único libro que tienen y con el aporte de los padres de los alumnos que van cada día a dar una charla. 

La voz narradora es la de una niña que acudía a sus clases, y que nos cuenta no sólo esas clases sino la desolación en la que vivían, su admiración por el profesor Watts y todo lo que en ese poblado pasó, con sus momentos felices y su crueldad desgarradora. 


Podría contar mil historias de este libro, pero prefiero que vayáis a la librería o a la biblioteca y cojáis el Sr. Pip y, os ahorro un viaje, Grandes Esperanzas. Porque sí, la historia de Jones te lleva en volandas a Grandes Esperanzas, y es de esas raras veces que al leer un libro no amas un libro, sino dos. 

Dejo un fragmento y decidís...
Aunque sé que vuestra respuesta va a ser SÍ. 

FRAGMENTO EL SR.PIP

"No se puede fingir que se lee un libro. Los ojos te delatan. También la respiración. Una persona cautivada por un libro sencillamente se olvida de respirar"


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