19 agosto 2014






“Los cuatro bajaron de la terraza y se reunieron alrededor de un viejo reloj de sol, en el centro de un amplio campo de césped.
En la esfera, en inglés, había una leyenda: «1716 Passing Shades». La varilla de bronce simulaba el arabesco fantástico de un pájaro, con el cuello extendido, señalando directamente las cifras romanas. La sombra de la varilla se estaba acercando a las tres.
Cuando Honda tocó con el dedo la letra S del rótulo o leyenda pensó preguntar a los príncipes en qué dirección se hallaba Siam, pero decidió no correr el riesgo innecesario de despertar otra vez en ellos la nostalgia. Al mismo tiempo, sin querer, cambió ligeramente de posición y tapó el sol de forma que la sombra de su cuerpo sustituyó a la que estaba a punto de señalar las tres.
—Eso es. Ahí está el secreto —dijo Chao P. cuando vio lo que había hecho Honda—. Si se hiciera eso durante todo el día el tiempo tendría que pararse. Cuando regrese a mi tierra voy a poner un reloj de sol en el jardín. Y luego, los días que me sienta dichoso haré que un criado se ponga junto a él desde la mañana hasta la noche para cubrirlo con su sombra. Así no pasará el tiempo.”

Pasaje de: Mishima, Yukio. “Nieve de Primavera.” 

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