21 marzo 2014

VALORACIÓN PERSONAL: conviene leerlo. 

                               



“Luc, en principio, se negó en redondo a creerlo. Cuando acaban de decirte que tu mejor amigo, el padrino de tu hija, el hombre más recto que conoces ha matado a su mujer, a sus hijos, a sus padres y que además te mentía en todo desde hacía años, ¿no es normal que sigas confiando en él, a pesar incluso de pruebas aplastantes? ¿Qué sería una amistad que se dejase convencer de su error tan fácilmente?”


“Creemos tener delante a un hombre, pero en realidad ya no es un hombre, hace mucho tiempo que ha dejado de serlo. Es como un agujero negro, y ya verá usted, nos estallará en la cara. La gente no sabe lo que es la locura. Es horrible. Es lo más horrible que hay en el mundo.”

“Hubiera sido agradable volver juntos un primero de año, una familia unida en el Renault Espace que ronroneaba sobre la carretera nevada; llegar tarde, llevar a su cuarto a los niños dormidos, ayudarles a desvestirse y ¡hala, a la cama!; buscar en las bolsas el conejo de peluche con el que a Antoine le gustaba dormir y descubrir con alivio que no se lo habían olvidado, como temían, en Estrasburgo; oír a Florence bromear allí arriba mientras se quitaba el maquillaje: de buena te has librado, estás como para volver a buscarlo; ser el último que se quedaba levantado en el cuarto de baño que separaba la habitación en que dormían los niños del dormitorio en que Florence le esperaba debajo del edredón.
Con la cabeza ladeada para que no le molestase la luz, ella le tendería la mano mientras él leía.”


Pasajes de Carrere, Emmanuel. “El Adversario"

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