15 enero 2014


Valoración propia: hay que leerlo con paciencia, pero hay que leerlo.

“Invadido por la curiosidad, Hans Castorp aspiró una larga bocanada de ese aire extranjero para probarlo. Era fresco y nada más. Carecía de perfume, sabor y humedad; penetraba fácilmente y no decía nada al alma.”

“Tal es la ingratitud de la juventud que se desarrolla. Acepta los regalos para luego criticar los defectos.”

“La enfermedad era la forma depravada de la vida. ¿Y la vida? ¿No era quizá también una enfermedad infecciosa de la materia, al igual que lo que podía llamarse el génesis original de la materia no era tal vez más que la enfermedad, el reflejo y la proliferación de lo inmaterial?”

“Settembrini defendía siempre la palabra, la blandía, la hacía triunfar. Se manifestó como guardián del genio literario, glorificó la historia de las letras, a partir del instante en que por primera vez un hombre, para dar perdurabilidad a su saber y a su manera de sentir, había trazado algunas palabras sobre una piedra" 




Pasaje de: Mann, Thomas. “La montaña mágica.” 

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